Pies de foto
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Segundo finalista 2015

Santi Palacios

Miles de vidas en juego para llegar a Europa


Presentación

Más de 600.000 personas han llegado a Europa a lo largo de 2015 huyendo de sus países de origen a causa de la guerra, la pobreza y la persecución, por diversos motivos. La mayor parte de ellas han entrado al continente europeo a través de las islas griegas.

Miles de personas cruzan a diario los 10 kilómetros de mar que separan las costas turcas del norte de la isla griega de Lesbos, la que registra el mayor número de llegadas, jugándose la vida a bordo de precarias embarcaciones de plástico. El pasaje cuesta un mínimo de 1.100 euros.

Durante los meses de septiembre, octubre y noviembre de 2015, el número de muertes se ha disparado en este rincón del mar Egeo. La lluvia, el viento, el oleaje, la práctica ausencia de medios de rescate y, fundamentalmente, la falta de escrúpulos tanto de los traficantes turcos como de los políticos europeos que han decidido ignorar el drama, han inundado de cadáveres las playas de la isla.

Cada tarde y cada noche se ahoga gente en el trayecto. Cada mañana aparecen cuerpos en la orilla. Cada día se repiten los gritos de pánico y las hipotermias. Cada jornada repetimos y enviamos las fotos para que algo cambie y para que nadie pueda decir que no lo sabía.


Biografía

Fotoperiodista nacido en Madrid, en 1985, actualmente con base en Barcelona y especializado en el ámbito internacional desde 2008. Su trabajo se ha publicado en los principales periódicos y revistas a nivel global, y ha sido reconocido con premios como el World Press Photo o el Premio Nacional
de Fotoperiodismo 2015 y 2016, entre muchos otros. En 2018 fue seleccionado como uno de los seis talentos de Europa por la Fundación World Press Photo.

Es sociólogo de formación y periodista de oficio. Gran parte de su trabajo se centra en migraciones, conflictos y problemas medioambientales; siendo de especial mención el trabajo sobre fronteras y movimientos migratorios que ha desarrollado durante la última década.

Durante los meses que duró el confinamiento Santi trabajó a diario en las residencias de ancianos de las provincias de Barcelona y Girona junto a la ONG Open Arms.