- En la 29.ª edición del Premio Luis Valtueña presentamos en Madrid los proyectos ganadores, trabajos fotográficos que nos impiden olvidar las realidades de Siria, Afganistán, Gaza o Paiporta, en España.
- Beatriz Lecumberri, periodista de Planeta Futuro del diario El País y encargada de presentar los premios durante la gala, puso en valor la necesidad de seguir haciendo fotoperiodismo para que se conozcan estas historias.
- Pepe Fernández, presidente de Médicos del Mundo, recordó de manera especial el legado de María Clauss, fotógrafa española y ganadora del Premio Luis Valtueña en 2022, fallecida en el accidente ferroviario de Adamuz, a quien hemos querido rendir homenaje con un espacio in memoriam dentro de esta exposición.
El 4 de febrero, en la sala de exposiciones de la Fundación Ortega-Marañón —la histórica Residencia de Señoritas— inauguramos la 29ª edición del Premio Internacional de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña. No fue una gala al uso. Fue un encuentro de memoria y conciencia. Un espacio compartido que, tras su paso por Madrid hasta el 28 de febrero, seguirá recorriendo otras ciudades para continuar interpelando miradas.
Beatriz Lecumberri, encargada de presentar la gala, recordó la necesidad de mantener vivos los principios esenciales del periodismo: «ir, ver y contar, sea cual sea el formato». Un compromiso que, como subrayó, queda reflejado en las fotografías que conforman la exposición.
Sin embargo, también denunció el alto precio que implica ejercer esta profesión y el trabajo humanitario. «2025 ha sido un año especialmente violento para periodistas y trabajadores humanitarios. Más de 300 trabajadores humanitarios murieron de forma violenta y, según Reporteros Sin Fronteras, 67 periodistas y fotoperiodistas fueron asesinados en distintos lugares del mundo, la mitad de ellos en Gaza. La mayoría de estas muertes quedan impunes».
Las fotografías no estaban ahí para decorar paredes. Estaban para hablar. Y hablaron de las injusticias que se viven en Siria, Gaza, Afganistán y también en Paiporta, España. Trazaron un mapa del dolor contemporáneo, pero también de la dignidad y la resistencia.

El proyecto ganador, Las sombras ya tienen nombre, de Samuel Nacar, nos llevó al interior de la prisión siria de Sednaya, símbolo del sistema de represión del régimen de Bashar al-Asad. Testimonios como el de Mohammad Khaled Krayem estremecieron la sala: “En la prisión de Sednaya dormíamos en la oscuridad. Nunca sabías a quién se llevarían de la celda”. Un trabajo que nombra a quienes el terror quiso borrar.
Desde Gaza, Jehad Alshrafi presentó Muerte eterna, una serie realizada mientras él mismo vivía la hambruna que documentaba. El hambre como arma de guerra. El hambre como violencia cotidiana que deriva en la muerte en Gaza. Sus imágenes son un reclamo directo a la humanidad, a la dignidad y a la responsabilidad.
En Afganistán, Valentina Sinis retrató la resistencia silenciosa de las mujeres bajo el régimen talibán en su trabajo «Si las mujeres afganas desvelaran sus historias». Espacios íntimos donde, pese a todo, el mensaje es claro: “Seguimos aquí y no nos rendiremos”.
Y desde Paiporta, Santi Palacios nos interpeló con Nadie llegó a tiempo, sobre la mayor riada del siglo en España. Barro, casas abiertas, vidas interrumpidas. También preguntas incómodas sobre la preparación institucional para responder a estas catástrofes y la responsabilidad pública.

María Clauss, siempre en nuestra memoria
Este año, además, reservamos un espacio in memoriam para María Clauss, primera mujer ganadora del premio, fallecida recientemente en el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba). Su trabajo sobre memoria democrática Donde no habite el olvido ampliamente reconocido y su convicción de que la fotografía es “un instrumento de transformación social” resonaron como un legado que también sentimos nuestro.
«María Claus ha entrado en Médicos del Mundo ganando el Premio Luis Valtueña con un trabajo que cuando lo conocí, pude detallar aquellos semblantes, rostros, miradas de los familiares de los represariados de la guerra civil español, a tal punto que me dio una sensación de profundidad y de cercanía. Aquel trabajo tenía tanta transversalidad que podría ser tan asturiano como onubense o de cualquier parte de la geografía española», así la recordaba Pepe Fernández, presidente de Médicos del Mundo.

Un legado que sigue guiando el proyecto fotográfico
El Premio Luis Valtueña nació para honrar a nuestros compañeros y compañeras Flors Sirera, Manuel Madrazo, Mercedes Navarro y Luis Valtueña, asesinados en los años noventa mientras asistían a población civil en conflictos armados. Casi tres décadas después, su memoria sigue guiando este proyecto y nuestro trabajo diario.
Con esta exposición volvemos a afirmar algo que forma parte de nuestra identidad: no puede haber salud sin justicia. Y mientras existan historias que intenten ser silenciadas, seguiremos creando espacios para que no callen.

