- Hoy despertamos con la trágica noticia de que María Clauss y su marido, el periodista Óscar Toro, están entre las víctimas mortales del choque ferroviario de Adamuz
El Premio Luis Valtueña llora hoy la partida de María Clauss, una fotógrafa imprescindible cuya mirada dejó una huella profunda en la fotografía humanitaria y documental.
En 2022, cuando María Clauss recibió el Premio Luis Valtueña por unanimidad del jurado, quizá no alcanzaba a imaginar la dimensión que tendría su trabajo. La serie galardonada, Donde no habite el olvido, es una muestra rotunda de su sensibilidad y rigor: un proyecto que no solo reconstruye la memoria de la Guerra Civil española, sino que sitúa en el centro las voces y los sentimientos de hijas, hijos, hermanas y hermanos de las víctimas. Su fotografía no miraba al pasado como un ejercicio histórico, sino como una herida viva que sigue atravesando el presente.
Para el Premio Luis Valtueña de Médicos del Mundo, que María fuera la primera y única mujer en obtener el galardón dotó al reconocimiento de un significado especial. Sin embargo, ella nunca habló desde el mérito personal, sino desde el compromiso. Consciente de su posición en el ámbito de la fotografía humanitaria, asumió la responsabilidad de animar a otras mujeres fotoperiodistas a contar sus propias historias. “Creo que es importante que visibilicemos nuestra mirada, nuestros proyectos, porque tenemos una manera de mirar distinta”, decía, reivindicando una voz propia y necesaria.
María nunca dijo que no. Acompañó al Premio Luis Valtueña con una generosidad incansable: presentó su trabajo en galerías, participó en tertulias, debates y visitas guiadas, y estuvo presente en Barcelona, en el Menorca DocFest, en el Festival de Derechos Humanos y Cine de Donostia, en la Semana Negra de Gijón, en On Photo Soria, y otros espacios más. Su trabajo cruzó fronteras hasta Italia, donde presentó su serie en representación de Médicos del Mundo y fue reconocida en el Festival de Fotografía Ética de Lodi.
Su manera de fotografiar nunca se limitó al gesto técnico de disparar el obturador. Detrás de cada proyecto había una investigación profunda, se marcaba un objetivo independiente, sin ataduras partidistas ni asociacionistas, deseaba “contextualizar” para saber lo que iba fotografiar. Su mirada siempre rigurosa, que no se quedaba en la investigación, sino que descendía a la vida cotidiana, siempre del lado de las personas a las que fotografiaba.
María desarrolló mucho su trabajo con la memoria histórica, pero también retrató las vidas de mujeres mayores prostituidas, de jornaleros en Andalucía, de personas invisibilizadas con historias complejas. En todos los casos, su trabajo fue una forma de resistencia contra el olvido: nunca abandonó a sus protagonistas una vez tomadas las imágenes.
Médicos del Mundo y el Premio Luis Valtueña no podrán olvidarte, María. Tu legado personal y profesional seguirá iluminando nuestra memoria y recordándonos que la fotografía, cuando se ejerce con honestidad y humanidad, puede ser un acto profundo de justicia y reparación…para que no habite el olvido.

