arrow

Covid
Photo
Diaries

Covid Photo Diaries es un proyecto creado por ocho destacados fotoperiodistas españoles que documenta, en diferentes partes del país y a diario, los efectos de la pandemia del Covid-19.

También puedes seguirles en Instagram.

Susana Girón


Biografía

Susana Girón (Granada, 1975). Fotógrafa documental. Trabaja en proyectos de largo recorrido así como en reportajes que tienen como objetivo dar visibilidad a lo cotidiano, buscando historias de contenido humano y cultural. Tiene tres libros publicados: Legados (2010), Fe, pasión, destino (2012) y Zug der schafe (2019). Colabora regularmente con medios internacionales como: New York Times, El País, CNN, Stern, GEO Francia, Days Japan, El Mundo, La Nación o Der Spiegel.

Su trabajo se ha expuesto en más de 20 países y ha recibido entre otros reconocimientos: una nominación a los Sony World Photography Awards, Beca Fototraballo, China International Press Photo Award, VISA Pix Palace Perpignan, Premio Internacional Felix de Azara, Atlanta Photojournalism Awards, International Photography Grant 2019 y el Premio IMAGENERA 2019 otorgado por la Junta de Andalucía.

Web

GRACIAS. A todas las personas que me habéis abierto las puertas de vuestras casas y vuestras vidas a pesar del miedo y la incertidumbre. Personas que compartieron sus historias y son los únicos y verdaderos protagonistas de estos diarios fotográficos. Hemos documentado hasta donde hemos podido, porque también se nos negó reiteradamente a profesionales el acceso a Hospitales, Residencias y morgues. GRACIAS a mis 7 compañeros de Covid Photo Diaries, por sorprenderme a diario con vuestras miradas, por enseñarme algo cada día y por vuestro impagable talento, esfuerzo y compromiso con la profesión y el momento que estamos viviendo. GRACIAS a los que seguís cada día este proyecto, lo habéis apoyado y en definitiva contribuís a hacerlo posible. Tb a Ainhoa por los correos de las 3 de la mañana ;) GRACIAS Y también PERDÓN. A mi familia y amigos, por los abrazos y el tiempo que no os he dado en estos tres meses y por comprender que debía ser así. Gracias a todos porque en estos meses me habéis regalado ser una mejor versión de mi misma.
85 / 85

GRACIAS. A todas las personas que me habéis abierto las puertas de vuestras casas y vuestras vidas a pesar del miedo y la incertidumbre. Personas que compartieron sus historias y son los únicos y verdaderos protagonistas de estos diarios fotográficos. Hemos documentado hasta donde hemos podido, porque también se nos negó reiteradamente a profesionales el acceso a Hospitales, Residencias y morgues. GRACIAS a mis 7 compañeros de Covid Photo Diaries, por sorprenderme a diario con vuestras miradas, por enseñarme algo cada día y por vuestro impagable talento, esfuerzo y compromiso con la profesión y el momento que estamos viviendo. GRACIAS a los que seguís cada día este proyecto, lo habéis apoyado y en definitiva contribuís a hacerlo posible. Tb a Ainhoa por los correos de las 3 de la mañana ;) GRACIAS Y también PERDÓN. A mi familia y amigos, por los abrazos y el tiempo que no os he dado en estos tres meses y por comprender que debía ser así. Gracias a todos porque en estos meses me habéis regalado ser una mejor versión de mi misma.
En la Residencia Sierraracena por fin han conseguido volver a la normalidad. Laura, la fisioteraputa del centro ha reabierto el gimnaso para revertir en lo posible las consecuencias de la largas semanas de inmovilidad y aislamiento. Pili, enfermera, atiende las curas, vigila las tensiones, acompaña con mimo a los residentes. Ella se ofreció para trabajar aquí para apoyar cuando empezaba la crisis sanitaria: "para cosas como esta estudié enfermería" dice con humildad. El centro, hoy lleno de su vitalidad de siempre, perdió en la crisis 9 residentes fallecidos por COVID-19 y más de la mitad de la plantilla se contagió del virus. Fueron días duros que afortunadamente quedaron ya atrás.
84 / 85

En la Residencia Sierraracena por fin han conseguido volver a la normalidad. Laura, la fisioteraputa del centro ha reabierto el gimnaso para revertir en lo posible las consecuencias de la largas semanas de inmovilidad y aislamiento. Pili, enfermera, atiende las curas, vigila las tensiones, acompaña con mimo a los residentes. Ella se ofreció para trabajar aquí para apoyar cuando empezaba la crisis sanitaria: "para cosas como esta estudié enfermería" dice con humildad. El centro, hoy lleno de su vitalidad de siempre, perdió en la crisis 9 residentes fallecidos por COVID-19 y más de la mitad de la plantilla se contagió del virus. Fueron días duros que afortunadamente quedaron ya atrás.
Se empieza la fase 3 en la mayor parte del país. Esto implica entre otras cosas que los mayores que viven en resiencias, pueden empezar a recibir visitas de familiares o la reapertura de los centros de día. Nuestros mayores se preparan para integrarse en esta nueva realidad impuesta por el COVID-19 con cierto miedo. El abuelo José, lleva más de 3 meses sin ir a su centro de día en Nerva (Huelva) donde pasaba la mañana haciendo gimnasia y actividades. Ahora que se abre la posibilidad de volver a su antigua rutina, el prefiere quedarse en la seguridad de su hogar en la Sierra de Sevilla. Ellos siguen siendo los más vulnerables y siguen necesitando protección y apoyo.
83 / 85

Se empieza la fase 3 en la mayor parte del país. Esto implica entre otras cosas que los mayores que viven en resiencias, pueden empezar a recibir visitas de familiares o la reapertura de los centros de día. Nuestros mayores se preparan para integrarse en esta nueva realidad impuesta por el COVID-19 con cierto miedo. El abuelo José, lleva más de 3 meses sin ir a su centro de día en Nerva (Huelva) donde pasaba la mañana haciendo gimnasia y actividades. Ahora que se abre la posibilidad de volver a su antigua rutina, el prefiere quedarse en la seguridad de su hogar en la Sierra de Sevilla. Ellos siguen siendo los más vulnerables y siguen necesitando protección y apoyo.
"Si no nos mata el bicho, nos matará el hambre" dice Antonio. Él y su rebaño de más de 600 ovejas segureñas, atraviesan la Sierra de Cazorla (Jaén) en dirección a la Sierra de Castril (Granada) recorriendo a pie con el ganado 200 km en 7 días. Él es ganadero trashumante, uno de los dos que quedan en toda la provincia de Granada. Tras más de 20 años migrando con su ganado, esta ha sido una vereda distinta, como el mismo confiesa: "Nunca he vivido nada igual. Por fortuna a estas sierras el COVID-19 no llega. Yo no lo tengo miedo al bicho, pero tengo claro una cosa, si no nos mata el bicho, nos matará el hambre. La naturaleza manda y nos pone rápido en nuestro sitio si ella se rebela. En las sierras no tengo ni cobertura, no me entero de mucho pero lo que siento de economía me asusta". Antonio ha podido vender sus corderos como siempre y manteniendo los precios.Aparentemente nada ha cambiado, y en la sierra se siente seguro, pero intuye la gran crisis económica que ya se deja sentir.
82 / 85

"Si no nos mata el bicho, nos matará el hambre" dice Antonio. Él y su rebaño de más de 600 ovejas segureñas, atraviesan la Sierra de Cazorla (Jaén) en dirección a la Sierra de Castril (Granada) recorriendo a pie con el ganado 200 km en 7 días. Él es ganadero trashumante, uno de los dos que quedan en toda la provincia de Granada. Tras más de 20 años migrando con su ganado, esta ha sido una vereda distinta, como el mismo confiesa: "Nunca he vivido nada igual. Por fortuna a estas sierras el COVID-19 no llega. Yo no lo tengo miedo al bicho, pero tengo claro una cosa, si no nos mata el bicho, nos matará el hambre. La naturaleza manda y nos pone rápido en nuestro sitio si ella se rebela. En las sierras no tengo ni cobertura, no me entero de mucho pero lo que siento de economía me asusta". Antonio ha podido vender sus corderos como siempre y manteniendo los precios.Aparentemente nada ha cambiado, y en la sierra se siente seguro, pero intuye la gran crisis económica que ya se deja sentir.
Puntuales, cada mañana, antes de que se llenen los caminos de deportistas y andarines, Felisa y Modesto salen a pasear por uno de los parajes más bellos del pueblo, el camino de "Las Santas" en Huéscar (Granada). Modesto va protegido hasta el último detalle. Felisa lleva la mascarilla en la mano desde hace un ratico "Porque ya estamos terminando y no se ve nadie cerca. La primavera tiene el campo precioso. Salimos temprano porque luego hace mucho calor y por las tardes esto está lleno de gente, y ahora estamos más seguros. Y tenemos que andar que nos sube el colesterol y hemos estado mucho tiempo parados". Algo tan sencillo como pasear, y que tanto valor cobra en estos días de desescalada.
81 / 85

Puntuales, cada mañana, antes de que se llenen los caminos de deportistas y andarines, Felisa y Modesto salen a pasear por uno de los parajes más bellos del pueblo, el camino de "Las Santas" en Huéscar (Granada). Modesto va protegido hasta el último detalle. Felisa lleva la mascarilla en la mano desde hace un ratico "Porque ya estamos terminando y no se ve nadie cerca. La primavera tiene el campo precioso. Salimos temprano porque luego hace mucho calor y por las tardes esto está lleno de gente, y ahora estamos más seguros. Y tenemos que andar que nos sube el colesterol y hemos estado mucho tiempo parados". Algo tan sencillo como pasear, y que tanto valor cobra en estos días de desescalada.
Siempre coqueta y vestida elegante, Julia ha sobrellevado el confinamiento con el mismo buen humor y entereza que ha llevado desde siempre su discapacidad física. Donde otros ven problemas, ella encuentra soluciones. Para vencer las escaleras de su casa, un ascensor que sube directamente al dormitorio. Para salir de viaje, una silla de ruedas plegable, portátil y eléctrica, aunque ya antes también la tuvo de pedales en el manillar y salía igual. Para organizar su casa o las compras, su Pili, un encanto de mujer que trabaja en el servicio de ayuda a domicilio. Para el COVID-19, los amigos, la paciencia y el buen humor. "Ha sido duro, no he salido de casa en 3 meses. Pero cada día me he sentido afortunada".
80 / 85

Siempre coqueta y vestida elegante, Julia ha sobrellevado el confinamiento con el mismo buen humor y entereza que ha llevado desde siempre su discapacidad física. Donde otros ven problemas, ella encuentra soluciones. Para vencer las escaleras de su casa, un ascensor que sube directamente al dormitorio. Para salir de viaje, una silla de ruedas plegable, portátil y eléctrica, aunque ya antes también la tuvo de pedales en el manillar y salía igual. Para organizar su casa o las compras, su Pili, un encanto de mujer que trabaja en el servicio de ayuda a domicilio. Para el COVID-19, los amigos, la paciencia y el buen humor. "Ha sido duro, no he salido de casa en 3 meses. Pero cada día me he sentido afortunada".
Belén es enfermera en el Centro de Salud del municipio de Huéscar (Granada). Acaban de recibir una llamada de emergencia a domicilio y rápidamente salen en la ambulancia para atenderla. El tiempo del traslado siempre se vive con preocupación, en una calma tensa ante la incertidumbre de lo que te puedes encontrar. Las urgencias han caído mucho desde que se decretó el Estado de Alarma por el COVID-19. "Ahora estamos muy tranquilos para lo que suele ser. Los primeros días no salíamos prácticamente a nada. Pero según vamos pasando de fase, se nota que la gente tiene menos miedo y ya van reclamando más atención tanto de urgencias domiciliarias como en el Centro de Salud". Esta urgencia al final fue fácil, retirar una vía venosa.
79 / 85

Belén es enfermera en el Centro de Salud del municipio de Huéscar (Granada). Acaban de recibir una llamada de emergencia a domicilio y rápidamente salen en la ambulancia para atenderla. El tiempo del traslado siempre se vive con preocupación, en una calma tensa ante la incertidumbre de lo que te puedes encontrar. Las urgencias han caído mucho desde que se decretó el Estado de Alarma por el COVID-19. "Ahora estamos muy tranquilos para lo que suele ser. Los primeros días no salíamos prácticamente a nada. Pero según vamos pasando de fase, se nota que la gente tiene menos miedo y ya van reclamando más atención tanto de urgencias domiciliarias como en el Centro de Salud". Esta urgencia al final fue fácil, retirar una vía venosa.
Paqui trabaja en el servicio municipal de Atención a Domicilio del Ayuntamiento de Aracena y que está siendo especialmente importante durante estos tiempos de COVID-19. Este servicio lo prestan algunos ayuntamientos mientras se conceden las Ayudas por la Ley de dependencia. Esta demora temporal, que puede ser de meses e incluso más de un año, se suple con la encomiable labor de estas mujeres. Para Paqui, lo mejor de su trabajo es "ver como tu trabajo alivia a los mayores, les facilita la vida. Para mí, son como familia. Cuando veo sus caras de alivio, todo cobra sentido". Paqui con sumo mimo y cuidado, ayuda a Pilar, una vecina del pueblo, a secar su pelo tras el baño. Mágica complicidad entre mujeres de distintas generaciones que se quieren y necesitan mutuamente.
78 / 85

Paqui trabaja en el servicio municipal de Atención a Domicilio del Ayuntamiento de Aracena y que está siendo especialmente importante durante estos tiempos de COVID-19. Este servicio lo prestan algunos ayuntamientos mientras se conceden las Ayudas por la Ley de dependencia. Esta demora temporal, que puede ser de meses e incluso más de un año, se suple con la encomiable labor de estas mujeres. Para Paqui, lo mejor de su trabajo es "ver como tu trabajo alivia a los mayores, les facilita la vida. Para mí, son como familia. Cuando veo sus caras de alivio, todo cobra sentido". Paqui con sumo mimo y cuidado, ayuda a Pilar, una vecina del pueblo, a secar su pelo tras el baño. Mágica complicidad entre mujeres de distintas generaciones que se quieren y necesitan mutuamente.
En la Protectora de Animales de Huéscar (Granada) no han parado de trabajar durante el confinamiento por el COVID-19. Belinda, una ciudadana británica que vive en la comarca, con la ayuda de voluntarios como Ana o Rosa, se encarga del cuidado diario de los perros, la búsqueda de familias para la adopción y el rescate de nuevos animales. Con el relajamiento de las medidas del Estado de Alarma, empiezan a aparecer en las calles y cunetas de la comarca, mayor número de animales abandonados e incluso maltratados. Es el caso de Sky, un perro que rescataron con múltiples heridas y que ahora recibe los cuidados de Belinda, al que ya está buscando una familia.
77 / 85

En la Protectora de Animales de Huéscar (Granada) no han parado de trabajar durante el confinamiento por el COVID-19. Belinda, una ciudadana británica que vive en la comarca, con la ayuda de voluntarios como Ana o Rosa, se encarga del cuidado diario de los perros, la búsqueda de familias para la adopción y el rescate de nuevos animales. Con el relajamiento de las medidas del Estado de Alarma, empiezan a aparecer en las calles y cunetas de la comarca, mayor número de animales abandonados e incluso maltratados. Es el caso de Sky, un perro que rescataron con múltiples heridas y que ahora recibe los cuidados de Belinda, al que ya está buscando una familia.
Con el cambio de fase, los centros de atención primaria, van poco a poco recobrando la normalidad algunos servicios sanitarios. En el Centro de Salud de Huéscar (Granada) han empezado desde hace unos días con las sesiones de fisioterapia. Rafa, vecino de la localidad está esperando una operación de hombro desde hace meses. Mientras la fecha sigue siendo una incógnita debido a las crisis del COVID-19, al menos puede continuar con las sesiones de fisioterapia.
76 / 85

Con el cambio de fase, los centros de atención primaria, van poco a poco recobrando la normalidad algunos servicios sanitarios. En el Centro de Salud de Huéscar (Granada) han empezado desde hace unos días con las sesiones de fisioterapia. Rafa, vecino de la localidad está esperando una operación de hombro desde hace meses. Mientras la fecha sigue siendo una incógnita debido a las crisis del COVID-19, al menos puede continuar con las sesiones de fisioterapia.
3.465 hogares de toda España respondieron a la llamada de la Cooperativa COSEGUR y ANCOS (Asociación Nacional de Criadores de Cordero Segureño) cuando comenzó la crisis del COVID-19. 3465 pedidos telefónicos en plena pandemia para salvar el sector del Cordero Segureño en la comarca de Huéscar (Granada), uno de los más importantes en la zona. Jose, trabajador de la cooperativa, prepara la furgoneta para repartir los pedidos recibidos . La cooperativa, ha conseguido mantenerse sin despidos gracias a esta iniciativa de consumo solidario desde casas particulares. Semanalmente la empresa también dona a Cáritas de la localidad parte de sus productos para los mas desfavorecidos de la región.
75 / 85

3.465 hogares de toda España respondieron a la llamada de la Cooperativa COSEGUR y ANCOS (Asociación Nacional de Criadores de Cordero Segureño) cuando comenzó la crisis del COVID-19. 3465 pedidos telefónicos en plena pandemia para salvar el sector del Cordero Segureño en la comarca de Huéscar (Granada), uno de los más importantes en la zona. Jose, trabajador de la cooperativa, prepara la furgoneta para repartir los pedidos recibidos . La cooperativa, ha conseguido mantenerse sin despidos gracias a esta iniciativa de consumo solidario desde casas particulares. Semanalmente la empresa también dona a Cáritas de la localidad parte de sus productos para los mas desfavorecidos de la región.
Aunque todo el mundo la conoce por Pilar, legalmente se llama Mª Dolores. Cuenta la historia que cuando nació Pilar, su madre Mª Dolores mandó a su padre al registro a censar a su nieta recién nacida. Y al llegar al registro, el abuelo olvidó el nombre que le encargaron poner a la chiquilla y entonces dedujo, malamente, que el nombre sería igual al de su hija, Mª Dolores. El error se descubrió 6 años después, cuando fueron a bautizar a la niña y descubrieron que Pilar era Mª Dolores en realidad. Pero ella sigue siendo para todo el mundo Pilar, la misma que ha podido regresar por fin a su hogar en Aracena, después de pasar todo el confinamiento por el COVID-19 en casa de su sobrina. Al volver a su casa tras más de dos meses, mira emocionada el retrato de su madre, Mª Dolores, a la que le debe el nombre, aunque ella se llame Pilar.
74 / 85

Aunque todo el mundo la conoce por Pilar, legalmente se llama Mª Dolores. Cuenta la historia que cuando nació Pilar, su madre Mª Dolores mandó a su padre al registro a censar a su nieta recién nacida. Y al llegar al registro, el abuelo olvidó el nombre que le encargaron poner a la chiquilla y entonces dedujo, malamente, que el nombre sería igual al de su hija, Mª Dolores. El error se descubrió 6 años después, cuando fueron a bautizar a la niña y descubrieron que Pilar era Mª Dolores en realidad. Pero ella sigue siendo para todo el mundo Pilar, la misma que ha podido regresar por fin a su hogar en Aracena, después de pasar todo el confinamiento por el COVID-19 en casa de su sobrina. Al volver a su casa tras más de dos meses, mira emocionada el retrato de su madre, Mª Dolores, a la que le debe el nombre, aunque ella se llame Pilar.
Cuando Julia y Belén, médico y enfermera del Centro de Salud de Atención Primaria de Huéscar (Granada), llegan al domicilio desde el que han recibido el aviso de urgencias, ya saben casi al 100% que no se trata de un caso de COVID-19. Pero los protocolos son estrictos, y si existe un sólo síntoma compatible con el coronavirus se activa el protocolo sanitario correspondiente. Se equipan con los EPIS, las pantallas y el doble guante. Como había fiebre, Belén comprueba la saturación de Oxígeno para descartar cualquier relación con el COVID-19. Conocen al paciente del pueblo de toda la vida y no necesitan mirar en su historial clínico porque ya intuyen que la fiebre obedece a una infección de orina. Los sanitarios de Atención primaria se desplazan a los domicilios para evitar en lo posible la asistencia al Centro de Salud. Ellos son nuevamente la primera barrera de contención contra la pandemia.
73 / 85

Cuando Julia y Belén, médico y enfermera del Centro de Salud de Atención Primaria de Huéscar (Granada), llegan al domicilio desde el que han recibido el aviso de urgencias, ya saben casi al 100% que no se trata de un caso de COVID-19. Pero los protocolos son estrictos, y si existe un sólo síntoma compatible con el coronavirus se activa el protocolo sanitario correspondiente. Se equipan con los EPIS, las pantallas y el doble guante. Como había fiebre, Belén comprueba la saturación de Oxígeno para descartar cualquier relación con el COVID-19. Conocen al paciente del pueblo de toda la vida y no necesitan mirar en su historial clínico porque ya intuyen que la fiebre obedece a una infección de orina. Los sanitarios de Atención primaria se desplazan a los domicilios para evitar en lo posible la asistencia al Centro de Salud. Ellos son nuevamente la primera barrera de contención contra la pandemia.
72 / 85
En Jerez hay muchas familias que apenas se estaban reponiendo de la interminable crisis financiera de 2008, cuando les ha sorprendido una segunda crisis económica provocada por la pandemia del COVID-19. Como es el caso de Isabel Jiménez, de 40 años, cuya familia acusó los efectos de la crisis anterior de manera severa, al perder su empleo tanto ella como su marido y con tres hijos que mantener. Se vieron obligados a requerir ayuda desde Cáritas en forma de comida y bienes indispensables en aquella ocasión; ahora, de nuevo, han requerido ayuda para sobrevivir. Durante el confinamiento se encontraron sin ingresos al tener que cerrar la Peña Rociera que regenta: Acaba de reabrir el negocio y, aunque positiva, teme que las ventas bajen y se vea obligada a echar el cierre.
71 / 85

En Jerez hay muchas familias que apenas se estaban reponiendo de la interminable crisis financiera de 2008, cuando les ha sorprendido una segunda crisis económica provocada por la pandemia del COVID-19. Como es el caso de Isabel Jiménez, de 40 años, cuya familia acusó los efectos de la crisis anterior de manera severa, al perder su empleo tanto ella como su marido y con tres hijos que mantener. Se vieron obligados a requerir ayuda desde Cáritas en forma de comida y bienes indispensables en aquella ocasión; ahora, de nuevo, han requerido ayuda para sobrevivir. Durante el confinamiento se encontraron sin ingresos al tener que cerrar la Peña Rociera que regenta: Acaba de reabrir el negocio y, aunque positiva, teme que las ventas bajen y se vea obligada a echar el cierre.
El último eslabón de las cadenas de solidaridad son las personas sin recursos que recogen su ayuda semanal. Pero antes de llegar aquí pasaron desapercibidos otros muchos momentos. Los vecinos del pueblo se movilizaron para entregar alimentos, se organizaron carreras solidarias, se dieron donativos e incluso algunos voluntarios regalaron algo mucho más valioso: su tiempo. Desde el Ayuntamiento de Huéscar y desde Cáritas se coordina la entrega de esa ayuda semanal a las familias que lo necesitan. Manos de voluntarios que como Cristina, Loli, Sole o Laura preparan los lotes de productos de primera necesidad y los entregan en otras manos que los necesitan. Sí, a las puertas de nuestra misma casa hay familias que dependen de esa cadena de solidaridad. La crisis económica y social que está provocando este COVID-19 ya se deja sentir en pueblos y ciudades.
70 / 85
El último eslabón de las cadenas de solidaridad son las personas sin recursos que recogen su ayuda semanal. Pero antes de llegar aquí pasaron desapercibidos otros muchos momentos. Los vecinos del pueblo se movilizaron para entregar alimentos, se organizaron carreras solidarias, se dieron donativos e incluso algunos voluntarios regalaron algo mucho más valioso: su tiempo. Desde el Ayuntamiento de Huéscar y desde Cáritas se coordina la entrega de esa ayuda semanal a las familias que lo necesitan. Manos de voluntarios que como Cristina, Loli, Sole o Laura preparan los lotes de productos de primera necesidad y los entregan en otras manos que los necesitan. Sí, a las puertas de nuestra misma casa hay familias que dependen de esa cadena de solidaridad. La crisis económica y social que está provocando este COVID-19 ya se deja sentir en pueblos y ciudades.
En los pequeños municipios, muchas personas que necesitan ayuda recurren al párroco. Casi como un secreto de confesión, porque en el pueblo se conocen todos y todavía existe ese sentimiento de vergüenza de que te vean pedir. Algunos no se atreven ni a decir en que situación están y son los servicios sociales o los propios vecinos los que dan la alerta. Don José Antonio, Párroco de la localidad de Huéscar (Granada) y responsable de Cáritas, ha doblado las peticiones de ayuda desde que empezó la crisis del COVID-19. En los pueblos y zonas rurales no se ven las colas de las ciudades, porque en muchas ocasiones es el mismo párroco o los voluntarios, los que llevan los productos de primera necesidad a las casas, para evitarles el trance. Pero para un municipio como este, asistir desde Cáritas a más de 30 familias vulnerables, es algo inédito. Hoy llama a la puerta de la casa parroquial un hombre que ya no está en edad de trabajar. Confiesa que son ya más de tres meses sin luz eléctrica en su casa "De noche me apaño con la luz de las velas, pero ahora con el calor la comida se me echa a perder. ¿Me podría usted ayudar?" Y Don José Antonio apunta en su cuaderno los datos del contador de luz y demás detalles. Como los conoce a todos, sabe de buena tinta que lo que cuenta este hombre es verdad y que además detrás hay un drama familiar. "Pero esto lo arreglamos. En el compromiso me quedo de que usted vuelva a tener luz en unos días", dice con cariño mientras se prepara de nuevo para seguir con su reparto de alimentos.
69 / 85

En los pequeños municipios, muchas personas que necesitan ayuda recurren al párroco. Casi como un secreto de confesión, porque en el pueblo se conocen todos y todavía existe ese sentimiento de vergüenza de que te vean pedir. Algunos no se atreven ni a decir en que situación están y son los servicios sociales o los propios vecinos los que dan la alerta. Don José Antonio, Párroco de la localidad de Huéscar (Granada) y responsable de Cáritas, ha doblado las peticiones de ayuda desde que empezó la crisis del COVID-19. En los pueblos y zonas rurales no se ven las colas de las ciudades, porque en muchas ocasiones es el mismo párroco o los voluntarios, los que llevan los productos de primera necesidad a las casas, para evitarles el trance. Pero para un municipio como este, asistir desde Cáritas a más de 30 familias vulnerables, es algo inédito. Hoy llama a la puerta de la casa parroquial un hombre que ya no está en edad de trabajar. Confiesa que son ya más de tres meses sin luz eléctrica en su casa "De noche me apaño con la luz de las velas, pero ahora con el calor la comida se me echa a perder. ¿Me podría usted ayudar?" Y Don José Antonio apunta en su cuaderno los datos del contador de luz y demás detalles. Como los conoce a todos, sabe de buena tinta que lo que cuenta este hombre es verdad y que además detrás hay un drama familiar. "Pero esto lo arreglamos. En el compromiso me quedo de que usted vuelva a tener luz en unos días", dice con cariño mientras se prepara de nuevo para seguir con su reparto de alimentos.
De lo mejor del día de hoy ha sido que ya han podido dar dos vueltas a la manzana paseando, como antes de que viniera el COVID-19. Loli trabaja en el Servicio de Atención a Domicilio de Huéscar (Granada) y apura los últimos instantes en casa de Socorro, que tiene la costumbre de acompañarla siempre a la puerta para despedirla. En el corto trayecto que recorren entre la cocina y la calle, se acaban las palabras en el diccionario de alabanza y agradecimiento que Socorro dedica a Loli por su labor diaria: "Ay mi Loli. Pero que bonica eres". Y Loli, ya en la puerta, le recuerda un día más: "Qué me llames si necesitas algo ¿eh?" Y Socorro, avispada y entre risas le contesta: "Lo que necesito son 30 años menos".
68 / 85

De lo mejor del día de hoy ha sido que ya han podido dar dos vueltas a la manzana paseando, como antes de que viniera el COVID-19. Loli trabaja en el Servicio de Atención a Domicilio de Huéscar (Granada) y apura los últimos instantes en casa de Socorro, que tiene la costumbre de acompañarla siempre a la puerta para despedirla. En el corto trayecto que recorren entre la cocina y la calle, se acaban las palabras en el diccionario de alabanza y agradecimiento que Socorro dedica a Loli por su labor diaria: "Ay mi Loli. Pero que bonica eres". Y Loli, ya en la puerta, le recuerda un día más: "Qué me llames si necesitas algo ¿eh?" Y Socorro, avispada y entre risas le contesta: "Lo que necesito son 30 años menos".
El cordero segureño para la comarca de Huéscar (Granada) supone uno de sus principales motores económicos. Cuando se decretó el Estado de Alerta por el COVID-19, la demanda cayó de golpe más del 70% con el cierre de restaurantes. Los corderos comenzaban a acumularse en los cebaderos y los precios a caer. Ante este momento crítico, los ganaderos, cooperativas y distribuidoras locales de cordero, decidieron in extremis, probar un canal de comercialización nuevo. Comenzaron a llamar a amigos y conocidos que vivían fuera y ofertar envíos a casas particulares. A partir de ellos se propagó la iniciativa de vender cajas con chuletas de este cotizado cordero perfectamente presentadas. Los repartos a toda España, puerta a puerta en 24 horas, apoyándose en redes sociales, grupos de WhatsApp y entidades locales. Para sorpresa de todos, la respuesta está siendo tan abrumadora, que no solo están consiguiendo mantener los puestos de trabajo y la distribución de los corderos. Además han abierto un nuevo canal de comercialización. La conciencia social de consumidores que está consiguiendo mantener y reforzar un sector económico clave en la región.
67 / 85

El cordero segureño para la comarca de Huéscar (Granada) supone uno de sus principales motores económicos. Cuando se decretó el Estado de Alerta por el COVID-19, la demanda cayó de golpe más del 70% con el cierre de restaurantes. Los corderos comenzaban a acumularse en los cebaderos y los precios a caer. Ante este momento crítico, los ganaderos, cooperativas y distribuidoras locales de cordero, decidieron in extremis, probar un canal de comercialización nuevo. Comenzaron a llamar a amigos y conocidos que vivían fuera y ofertar envíos a casas particulares. A partir de ellos se propagó la iniciativa de vender cajas con chuletas de este cotizado cordero perfectamente presentadas. Los repartos a toda España, puerta a puerta en 24 horas, apoyándose en redes sociales, grupos de WhatsApp y entidades locales. Para sorpresa de todos, la respuesta está siendo tan abrumadora, que no solo están consiguiendo mantener los puestos de trabajo y la distribución de los corderos. Además han abierto un nuevo canal de comercialización. La conciencia social de consumidores que está consiguiendo mantener y reforzar un sector económico clave en la región.
Son las 11 de la mañana y Andrés, que mañana (por hoy) cumple 90 años, se toma el primer descanso del paseo. Paco, de 92, llega con su bicicleta y se ponen a hablar de los tiempos de entonces, cuando de mocicos en vez de COVID-19 se contagiaban de viruela y sarna. La sarna la curaban con vinagre, azufre y limón, "porque era lo único que había". De la viruela se escapaban por suerte "porque no había vacuna ni ná". Recuerdan aquellos años de hambre y carencias, donde la harina de trigo sabía a arenilla porque algunos vendedores las mezclaban para que pesaran más. Y los días que no había para comer ni aquella harina arenosa, consolaban el dolor de tripa del hambre comiendo algarrobas. Después de tanto pasado este virus no parece ni tan malo. Tocan las campanas de las 12 en la Iglesia de Santa María de Huéscar (Granada). Se acabó el paseo por hoy. Y Andrés se despide de Paco: "yo estoy bien, pero lo del Paco es que no veas. Míralo, todavía se sube a la bici de correntilla". Sin dar tiempo a terminar la frase, Paco ya dobla la esquina como si fuera un chaval.
66 / 85

Son las 11 de la mañana y Andrés, que mañana (por hoy) cumple 90 años, se toma el primer descanso del paseo. Paco, de 92, llega con su bicicleta y se ponen a hablar de los tiempos de entonces, cuando de mocicos en vez de COVID-19 se contagiaban de viruela y sarna. La sarna la curaban con vinagre, azufre y limón, "porque era lo único que había". De la viruela se escapaban por suerte "porque no había vacuna ni ná". Recuerdan aquellos años de hambre y carencias, donde la harina de trigo sabía a arenilla porque algunos vendedores las mezclaban para que pesaran más. Y los días que no había para comer ni aquella harina arenosa, consolaban el dolor de tripa del hambre comiendo algarrobas. Después de tanto pasado este virus no parece ni tan malo. Tocan las campanas de las 12 en la Iglesia de Santa María de Huéscar (Granada). Se acabó el paseo por hoy. Y Andrés se despide de Paco: "yo estoy bien, pero lo del Paco es que no veas. Míralo, todavía se sube a la bici de correntilla". Sin dar tiempo a terminar la frase, Paco ya dobla la esquina como si fuera un chaval.
Son algunas las empresas que están invirtiendo grandes esfuerzos en I+D para desarrollar tecnología qu facilite nuestra convivencia con el COVID-19. La empresa Sevillana MACCO, especializada en robótica, tiene ya muy desarrollados prototipos de robots para desinfectar, servir bebidas en bares, o realizar diversas tareas que minimicen el contacto, y con ello el riesgo, de personas en estas tareas. Los ingenieros de la empresa, tendrán listos varios robots para comercializar en apenas unas semanas, ya que se prevé que la convivencia con el coronavirus pueda durar muchos meses.
65 / 85

Son algunas las empresas que están invirtiendo grandes esfuerzos en I+D para desarrollar tecnología qu facilite nuestra convivencia con el COVID-19. La empresa Sevillana MACCO, especializada en robótica, tiene ya muy desarrollados prototipos de robots para desinfectar, servir bebidas en bares, o realizar diversas tareas que minimicen el contacto, y con ello el riesgo, de personas en estas tareas. Los ingenieros de la empresa, tendrán listos varios robots para comercializar en apenas unas semanas, ya que se prevé que la convivencia con el coronavirus pueda durar muchos meses.
Los centros de atención primaria se han convertido en la primera línea de contención contra el COVID-19, especialmente en las zonas rurales. Julia y Belén, son médico y enfermera en la localidad de Huéscar (Granada). Atienden a domicilio las urgencias y avisos que lo requieren, con un mimo exquisito, ya que no solo tratan con pacientes, son además sus vecinos, incluso a veces su propia familia y amigos. Ambas trabajan en la misma comarca donde nacieron y crecieron. Por eso cuando atienden a Ramona, no solo conocen su nombre, también comparten vivencias. Posiblemente Julia y Belén jugaban en las calles del pueblo como niñas, mientras Ramona, entonces joven y hoy con 90 años, caminaba hacia la iglesia o al mercado. Hoy esas niñas la atienden en su casa sin ella saberlo. Es lo mismo cuando en el siguiente aviso atienden a Pilar o Antonio. Y es justamente esa cercanía lo que hace tan especial la atención primaria en los pequeños municipios.
64 / 85

Los centros de atención primaria se han convertido en la primera línea de contención contra el COVID-19, especialmente en las zonas rurales. Julia y Belén, son médico y enfermera en la localidad de Huéscar (Granada). Atienden a domicilio las urgencias y avisos que lo requieren, con un mimo exquisito, ya que no solo tratan con pacientes, son además sus vecinos, incluso a veces su propia familia y amigos. Ambas trabajan en la misma comarca donde nacieron y crecieron. Por eso cuando atienden a Ramona, no solo conocen su nombre, también comparten vivencias. Posiblemente Julia y Belén jugaban en las calles del pueblo como niñas, mientras Ramona, entonces joven y hoy con 90 años, caminaba hacia la iglesia o al mercado. Hoy esas niñas la atienden en su casa sin ella saberlo. Es lo mismo cuando en el siguiente aviso atienden a Pilar o Antonio. Y es justamente esa cercanía lo que hace tan especial la atención primaria en los pequeños municipios.
Trabajadores de Médicos del Mundo, reparten comida a personas sin recursos, muchos de ellos sin hogar. Fran recibe su bolsa diaria de comida y dos botellas de agua, lleva viviendo desde hace meses en una furgoneta abandonada. Está muy preocupado porque la policía local de Sevilla pasó por su coche hace unos días y le dijeron que iban a retirar los coches que, como el suyo, se utilizan como vivienda. Las peticiones de ayuda para adquisición de productos básicos de alimentación, se han triplicado desde el inicio de la crisis sanitaria del COVID-19, según confirman oenegés como Cáritas, Cruz Roja o Médicos del Mundo. La crisis social paralela a la crisis sanitaria ya se deja sentir especialmente en las ciudades.
63 / 85

Trabajadores de Médicos del Mundo, reparten comida a personas sin recursos, muchos de ellos sin hogar. Fran recibe su bolsa diaria de comida y dos botellas de agua, lleva viviendo desde hace meses en una furgoneta abandonada. Está muy preocupado porque la policía local de Sevilla pasó por su coche hace unos días y le dijeron que iban a retirar los coches que, como el suyo, se utilizan como vivienda. Las peticiones de ayuda para adquisición de productos básicos de alimentación, se han triplicado desde el inicio de la crisis sanitaria del COVID-19, según confirman oenegés como Cáritas, Cruz Roja o Médicos del Mundo. La crisis social paralela a la crisis sanitaria ya se deja sentir especialmente en las ciudades.
La calle Matías Gago, junto a la Catedral y Giralda de Sevilla, solía ser un hervidero de tabernas, bares y restaurantes atestados de turistas que degustaban tapas típicas. Sin turistas por el cierre de fronteras debido al COVID-19, la inmensa mayoría de los establecimientos de restauración, han decidido permanecer cerrados pese a permitirse la apertura de terrazas. La imposición de cuarentenas obligatorias de 15 días a los visitantes que vengan a España, tan sólo confirma la idea que merodea en la cabeza de muchos negocios de hostelería: permanecer cerrados tanto como sea posible por no ser rentable abrir. Tras más de dos meses cerrados, las notificaciones y correspondencias de algunos establecimientos se amontonan en las puertas de las tabernas sevillanas más céntricas y populares.
62 / 85

La calle Matías Gago, junto a la Catedral y Giralda de Sevilla, solía ser un hervidero de tabernas, bares y restaurantes atestados de turistas que degustaban tapas típicas. Sin turistas por el cierre de fronteras debido al COVID-19, la inmensa mayoría de los establecimientos de restauración, han decidido permanecer cerrados pese a permitirse la apertura de terrazas. La imposición de cuarentenas obligatorias de 15 días a los visitantes que vengan a España, tan sólo confirma la idea que merodea en la cabeza de muchos negocios de hostelería: permanecer cerrados tanto como sea posible por no ser rentable abrir. Tras más de dos meses cerrados, las notificaciones y correspondencias de algunos establecimientos se amontonan en las puertas de las tabernas sevillanas más céntricas y populares.
Botellas de Alcohol sanitario, una mascarilla, el teléfono y los dineros para hacer la compra. Este es el kit de supervivencia al COVID-19 sobre la mesa camilla de Frasca, una encantadora y coqueta mujer de 81 años. Hoy se pintó los labios de rojo porque avisada estaba de que hoy con Rosa vendría una visita. Rosa trabaja en el servicio de ayuda a domicilio del Ayuntamiento de Castillo de las Guardas (Sevilla). Estos días no pueden quedarse tanto con los usuarios, pero aún así le da tiempo a poner la lavadora, hacer la compra, pasar el suelo y arreglar la cocina mientras conversan. "La gente es muy inconsciente. Yo salgo a dar un paseo por las tardes con mascarilla siempre porque no me fío. Calle arriba, calle abajo y enseguidita pa´ la casa," dice entre preocupada y ofendida con esa gente que no respeta las normas.
61 / 85

Botellas de Alcohol sanitario, una mascarilla, el teléfono y los dineros para hacer la compra. Este es el kit de supervivencia al COVID-19 sobre la mesa camilla de Frasca, una encantadora y coqueta mujer de 81 años. Hoy se pintó los labios de rojo porque avisada estaba de que hoy con Rosa vendría una visita. Rosa trabaja en el servicio de ayuda a domicilio del Ayuntamiento de Castillo de las Guardas (Sevilla). Estos días no pueden quedarse tanto con los usuarios, pero aún así le da tiempo a poner la lavadora, hacer la compra, pasar el suelo y arreglar la cocina mientras conversan. "La gente es muy inconsciente. Yo salgo a dar un paseo por las tardes con mascarilla siempre porque no me fío. Calle arriba, calle abajo y enseguidita pa´ la casa," dice entre preocupada y ofendida con esa gente que no respeta las normas.
Más de 30 años lleva Don Longinos como Párroco en el pueblo de Aracena (Huelva). Incontables misas ha oficiado en este tiempo, pero ninguna como esta. Es la primera misa con público en la Parroquia Ntra. Sra. de la Asunción tras reabrirse a los fieles en este primer día de la provincia de Huelva en Fase 1 de desconfinamiento. Atrás quedaron las misas en streaming a los que este sacerdote tuvo que habituarse a sus más de 70 años. Ahora las cruces en los bancos marcan los lugares donde deben sentarse los feligreses que asistan a los oficios religiosos para respetar las normas de distanciamiento social. En tiempos de COVID-19 una pequeña casualidad: 19 personas acudieron al templo a reencontrarse con su párroco y algunas de sus costumbres de siempre. Todo en aparente, solo aparente, normalidad.
60 / 85

Más de 30 años lleva Don Longinos como Párroco en el pueblo de Aracena (Huelva). Incontables misas ha oficiado en este tiempo, pero ninguna como esta. Es la primera misa con público en la Parroquia Ntra. Sra. de la Asunción tras reabrirse a los fieles en este primer día de la provincia de Huelva en Fase 1 de desconfinamiento. Atrás quedaron las misas en streaming a los que este sacerdote tuvo que habituarse a sus más de 70 años. Ahora las cruces en los bancos marcan los lugares donde deben sentarse los feligreses que asistan a los oficios religiosos para respetar las normas de distanciamiento social. En tiempos de COVID-19 una pequeña casualidad: 19 personas acudieron al templo a reencontrarse con su párroco y algunas de sus costumbres de siempre. Todo en aparente, solo aparente, normalidad.
José María (34 años) es médico de urgencias en el pequeño ambulatorio rural de Castillo de las Guardas (Sevilla). Trabaja en entornos rurales por pura vocación, porque prefiere conocer a los pacientes por su nombre y atenderlos sin la prisa habitual de los hospitales. La llegada del COVID-19 ha reducido muchísimo las urgencias, pero sabe que si su teléfono suena pasadas las 21.00 h, es que lo que hay, es importante. Los centros de atención primaria, han cambiado su distribución para adaptarse a los nuevos protocolos. Para los casos compatibles con coronavirus, se ha habilitado una sala prácticamente vacía. Tan sólo hay una silla y oxígeno para que una vez que el paciente salga, la desinfección posterior sea fácil y segura.
59 / 85

José María (34 años) es médico de urgencias en el pequeño ambulatorio rural de Castillo de las Guardas (Sevilla). Trabaja en entornos rurales por pura vocación, porque prefiere conocer a los pacientes por su nombre y atenderlos sin la prisa habitual de los hospitales. La llegada del COVID-19 ha reducido muchísimo las urgencias, pero sabe que si su teléfono suena pasadas las 21.00 h, es que lo que hay, es importante. Los centros de atención primaria, han cambiado su distribución para adaptarse a los nuevos protocolos. Para los casos compatibles con coronavirus, se ha habilitado una sala prácticamente vacía. Tan sólo hay una silla y oxígeno para que una vez que el paciente salga, la desinfección posterior sea fácil y segura.
El lunes comenzó la Fase 1 de desconfinamiento en la provincia de Sevilla. Los mercadillos ambulantes están permitidos a partir de entonces y el Ayuntamiento de la localidad de Carmona organizó el acceso para respetar las normas de higiene y distancia social con la ayuda de la Policía Local. Fue el primer mercadillo abierto de la provincia. Los pequeños comerciantes, tras dos meses cerrados, tenían ganas de comenzar su actividad. Pero los planes de apertura no duraron mucho. Al poco de comenzar, una tremenda tormenta frustró el mercadillo, la venta y las ganas de recuperar el negocio. No hubo más remedio que refugiarse en la furgoneta y volver a casa hasta el próximo lunes.
58 / 85

El lunes comenzó la Fase 1 de desconfinamiento en la provincia de Sevilla. Los mercadillos ambulantes están permitidos a partir de entonces y el Ayuntamiento de la localidad de Carmona organizó el acceso para respetar las normas de higiene y distancia social con la ayuda de la Policía Local. Fue el primer mercadillo abierto de la provincia. Los pequeños comerciantes, tras dos meses cerrados, tenían ganas de comenzar su actividad. Pero los planes de apertura no duraron mucho. Al poco de comenzar, una tremenda tormenta frustró el mercadillo, la venta y las ganas de recuperar el negocio. No hubo más remedio que refugiarse en la furgoneta y volver a casa hasta el próximo lunes.
La provincia de Sevilla ha pasado hoy a la Fase 1 de desconfinamiento, lo que implica que las terrazas de los bares pueden empezar a trabajar. En el Barrio de Triana, en Sevilla, los vecinos tenían muchas ganas de cañas y raciones de caracoles y el mítico bar Santa Ana no ha tardado de llenarse de amigos que llevaban semanas sin verse para tomar juntos este primer aperitivo de la era COVID-19. Había ganas de botellines y encuentros entre vecinos del barrio tras dos meses de encierro.
57 / 85

La provincia de Sevilla ha pasado hoy a la Fase 1 de desconfinamiento, lo que implica que las terrazas de los bares pueden empezar a trabajar. En el Barrio de Triana, en Sevilla, los vecinos tenían muchas ganas de cañas y raciones de caracoles y el mítico bar Santa Ana no ha tardado de llenarse de amigos que llevaban semanas sin verse para tomar juntos este primer aperitivo de la era COVID-19. Había ganas de botellines y encuentros entre vecinos del barrio tras dos meses de encierro.
Puntual a las 9.00 a.m, Mª Carmen del servicio de atención a domicilio del Ayuntamiento de Aracena, acude a su cita con la alegre Luisa de 78 años. Conversan con humor y complicidad mientras Luisa desayuna y Mª Carmen atiende las tareas del hogar. Al final es como una simbiosis en la que las dos tanto se dan como reciben, cada una necesita de la otra en algún sentido. Luisa presume orgullosa de sus 5 nietos y también presume de ser "una abuela moderna". Cada día habla con sus nietos por videollamada, sin ayuda de nadie porque como ella dice: "Al final es tan fácil como apretar un botón y ya los puedo ver, al menos en la pantalla. Es lo único que llevo mal de salir poco a la calle. No abrazar a mis nietos".
56 / 85

Puntual a las 9.00 a.m, Mª Carmen del servicio de atención a domicilio del Ayuntamiento de Aracena, acude a su cita con la alegre Luisa de 78 años. Conversan con humor y complicidad mientras Luisa desayuna y Mª Carmen atiende las tareas del hogar. Al final es como una simbiosis en la que las dos tanto se dan como reciben, cada una necesita de la otra en algún sentido. Luisa presume orgullosa de sus 5 nietos y también presume de ser "una abuela moderna". Cada día habla con sus nietos por videollamada, sin ayuda de nadie porque como ella dice: "Al final es tan fácil como apretar un botón y ya los puedo ver, al menos en la pantalla. Es lo único que llevo mal de salir poco a la calle. No abrazar a mis nietos".
on casi las 3 de la tarde y Marichica se protege del calor sentada en la cama de su dormitorio. No sorprende tanto la humildad de la chabola, como el exquisito orden, la limpieza y sobre todo, los posters que decoran las paredes: "Es mi casa" dice orgullosa del diminuto habitáculo, en un español muy básico. Lleva 6 años viviendo en el asentamiento chabolista de familias rumanas a orillas del río Guadalquivir. Vinieron buscando trabajo y oportunidades para sostener la familia que quedaba en Rumanía, pero desde que se decretó la alera sanitaria por el COVID19 se han quedado sin ingresos. Son más de 20 personas que están viviendo estas semanas exclusivamente de los alimentos que les entregan a diario organizaciones como Médicos del Mundo. Toda la comida que reciben y consiguen la comparten y cocinan en comunidad. Y en ese español básico una y otra vez, la misma palabra: "gracias, gracias, gracias".
55 / 85

Son casi las 3 de la tarde y Marichica se protege del calor sentada en la cama de su dormitorio. No sorprende tanto la humildad de la chabola, como el exquisito orden, la limpieza y sobre todo, los posters que decoran las paredes: "Es mi casa" dice orgullosa del diminuto habitáculo, en un español muy básico. Lleva 6 años viviendo en el asentamiento chabolista de familias rumanas a orillas del río Guadalquivir. Vinieron buscando trabajo y oportunidades para sostener la familia que quedaba en Rumanía, pero desde que se decretó la alera sanitaria por el COVID19 se han quedado sin ingresos. Son más de 20 personas que están viviendo estas semanas exclusivamente de los alimentos que les entregan a diario organizaciones como Médicos del Mundo. Toda la comida que reciben y consiguen la comparten y cocinan en comunidad. Y en ese español básico una y otra vez, la misma palabra: "gracias, gracias, gracias".
La empresa sevillana AND&OR dedicada a la automatización de proyectos industriales, lleva desde finales de enero 2020 trabajando en el diseño de una máquina capaz de fabricar más de 30 millones de mascarillas quirúrgicas homologadas al mes. La propagación de la pandemia COVID-19 y la escasez de producto, hicieron acelerar el proceso de diseño y fabricación de la primera máquina que entregarán a su primer cliente a finales de mayo. Es una apuesta de la empresa para que el país no tenga que depender de los volátiles mercados internacionales. Los talleres son un ir y venir de operarios e ingenieros que miman este proyecto de I+D que se convierte en la gran apuesta de la empresa. Esperan poder producir cuatro máquinas al mes.
54 / 85

La empresa sevillana AND&OR dedicada a la automatización de proyectos industriales, lleva desde finales de enero 2020 trabajando en el diseño de una máquina capaz de fabricar más de 30 millones de mascarillas quirúrgicas homologadas al mes. La propagación de la pandemia COVID-19 y la escasez de producto, hicieron acelerar el proceso de diseño y fabricación de la primera máquina que entregarán a su primer cliente a finales de mayo. Es una apuesta de la empresa para que el país no tenga que depender de los volátiles mercados internacionales. Los talleres son un ir y venir de operarios e ingenieros que miman este proyecto de I+D que se convierte en la gran apuesta de la empresa. Esperan poder producir cuatro máquinas al mes.
Mª Ángeles (46), Mª José (49) e Hipólito (40) son hermanos. Nietos, hijos y padres de feriantes. Llevan desde hace años una pequeña noria y puestos de algodón. Hoy están sin perspectivas de ingresos ante la ausencia de Ferias, un gremio de aproximadamente 30.000 personas en España. Además, en su caso ya habían adelantado al Ayuntamiento de Sevilla 2.400 € para reservar su espacio en la Feria de abril de Sevilla, dinero que todavía no les han devuelto después de su cancelación por el COVID19. Mª Ángeles está viviendo el confinamiento en su pequeña caravana junto a su marido, ahora aparcada junto a la casa de su hermana en Sevilla. Adoran su modo de vida, en el que se criaron desde pequeños al igual que ahora se cría Arianna, la hija de Hipólito. Pero con la ayuda de 200 € al mes no alcanza para vivir. Trabajarían en cualquier cosa mientras todo esto pasa, pero con la idea de volver a sus puestos en la feria en cuanto puedan.
53 / 85

Mª Ángeles (46), Mª José (49) e Hipólito (40) son hermanos. Nietos, hijos y padres de feriantes. Llevan desde hace años una pequeña noria y puestos de algodón. Hoy están sin perspectivas de ingresos ante la ausencia de Ferias, un gremio de aproximadamente 30.000 personas en España. Además, en su caso ya habían adelantado al Ayuntamiento de Sevilla 2.400 € para reservar su espacio en la Feria de abril de Sevilla, dinero que todavía no les han devuelto después de su cancelación por el COVID19. Mª Ángeles está viviendo el confinamiento en su pequeña caravana junto a su marido, ahora aparcada junto a la casa de su hermana en Sevilla. Adoran su modo de vida, en el que se criaron desde pequeños al igual que ahora se cría Arianna, la hija de Hipólito. Pero con la ayuda de 200 € al mes no alcanza para vivir. Trabajarían en cualquier cosa mientras todo esto pasa, pero con la idea de volver a sus puestos en la feria en cuanto puedan.
Jerónima de 86 años vive sola desde hace años en su casa del pequeño pueblo de Valdezufre (Huelva). Está pasando con mucho miedo la crisis sanitaria del COVID19. Para ella es inevitable comparar las dos situaciones más difíciles que le han tocado vivir: la Guerra Civil y su posguerra, y esta crisis del coronavirus. Y tiene claro que esto está siendo peor, al menos para ella. Piensa que aquellos tiempos al menos los podía compartir y sobrellevar con sus hermanos y padres, después con su marido. Pero ahora sólo quedan recuerdos y alguna visita rápida con mil precauciones de alguno de sus hijos o nietos.
52 / 85

Jerónima de 86 años vive sola desde hace años en su casa del pequeño pueblo de Valdezufre (Huelva). Está pasando con mucho miedo la crisis sanitaria del COVID19. Para ella es inevitable comparar las dos situaciones más difíciles que le han tocado vivir: la Guerra Civil y su posguerra, y esta crisis del coronavirus. Y tiene claro que esto está siendo peor, al menos para ella. Piensa que aquellos tiempos al menos los podía compartir y sobrellevar con sus hermanos y padres, después con su marido. Pero ahora sólo quedan recuerdos y alguna visita rápida con mil precauciones de alguno de sus hijos o nietos.
Hoy es el primer día que se permite abrir a restaurantes desde que se decretó el estado de alarma por el COVID-19. Manolo es propietario del Restaurante Montecruz en la localidad de Aracena y tiene claro que no abrirá, salvo sorpresa, hasta julio. Lleva semanas intentando generar algún ingreso preparando comidas por encargo, pero no es rentable. Hoy atiende un único pedido que no alcanza los 40 €: albóndigas de choco, un guiso y poco más. Tiene claro que su clientela procede del turismo y no ve claro cómo y cuándo podrá recuperar sus 13 trabajadores a los que considera familia y que ahora están en ERTE. "Atiendo estos pedidos por no quedarme en casa. Son muchos los bares y restaurantes que no van a poder volver a abrir. Solo nos queda la esperanza de la solidaridad de la población para que consuman en los pequeños comercios para sobrevivir a esto".
51 / 85

Hoy es el primer día que se permite abrir a restaurantes desde que se decretó el estado de alarma por el COVID-19. Manolo es propietario del Restaurante Montecruz en la localidad de Aracena y tiene claro que no abrirá, salvo sorpresa, hasta julio. Lleva semanas intentando generar algún ingreso preparando comidas por encargo, pero no es rentable. Hoy atiende un único pedido que no alcanza los 40 €: albóndigas de choco, un guiso y poco más. Tiene claro que su clientela procede del turismo y no ve claro cómo y cuándo podrá recuperar sus 13 trabajadores a los que considera familia y que ahora están en ERTE. "Atiendo estos pedidos por no quedarme en casa. Son muchos los bares y restaurantes que no van a poder volver a abrir. Solo nos queda la esperanza de la solidaridad de la población para que consuman en los pequeños comercios para sobrevivir a esto".
En la peluquería de Clemente (55 años) y Lucía (24), padre e hija, en apenas unas horas ya tienen todo reservado hasta el miércoles, en turnos de 12 horas de trabajo. La prioridad la están dando a los más mayores en el primer día de apertura después de casi dos meses cerrados por el COVID19. Curiosamente hoy lunes el 90% de los clientes son hombres. Es la peluquería del pueblo y los vecinos se acercan a pedir hora esperando respetuosamente en la puerta, aprovechan para saludarse y gastar bromas tras semanas sin verse. Tras cada cliente, la desinfección de turno. Clemente, que lleva 36 años regentando este local, se queja de la dificultad que hay todavía para encontrar toallas desechables y de que pase el aluvión de estos primeros días. Pero se le ve contento de volver a manejar las tijeras y bromear con sus clientes y vecinos del pueblo. Aracena, Huelva.
50 / 85

En la peluquería de Clemente (55 años) y Lucía (24), padre e hija, en apenas unas horas ya tienen todo reservado hasta el miércoles, en turnos de 12 horas de trabajo. La prioridad la están dando a los más mayores en el primer día de apertura después de casi dos meses cerrados por el COVID19. Curiosamente hoy lunes el 90% de los clientes son hombres. Es la peluquería del pueblo y los vecinos se acercan a pedir hora esperando respetuosamente en la puerta, aprovechan para saludarse y gastar bromas tras semanas sin verse. Tras cada cliente, la desinfección de turno. Clemente, que lleva 36 años regentando este local, se queja de la dificultad que hay todavía para encontrar toallas desechables y de que pase el aluvión de estos primeros días. Pero se le ve contento de volver a manejar las tijeras y bromear con sus clientes y vecinos del pueblo. Aracena, Huelva.
Domingo es gerente de la fábrica de Eíriz, dedicada a la ganadería, turismo gastronómico y fabricación de productos ibéricos. Él y sus hermanos miman su ganado cada día en su finca de Corte Concepción (Huelva). De momento están consiguiendo resistir la crisis que están sufriendo muchos ganaderos de cerdo ibérico. Para la Sierra de Huelva, la fabricación de productos ibéricos y el turismo es la base de la economía en la zona y ambas están amenazadas por la caída de la demanda y los precios. Otros ganaderos de la zona se están viendo obligados a mantener los animales en las explotaciones ganaderas mucho más tiempo, con el consiguiente encarecimiento de los costes de mantenimiento y alimentación.
49 / 85

Domingo es gerente de la fábrica de Eíriz, dedicada a la ganadería, turismo gastronómico y fabricación de productos ibéricos. Él y sus hermanos miman su ganado cada día en su finca de Corte Concepción (Huelva). De momento están consiguiendo resistir la crisis que están sufriendo muchos ganaderos de cerdo ibérico. Para la Sierra de Huelva, la fabricación de productos ibéricos y el turismo es la base de la economía en la zona y ambas están amenazadas por la caída de la demanda y los precios. Otros ganaderos de la zona se están viendo obligados a mantener los animales en las explotaciones ganaderas mucho más tiempo, con el consiguiente encarecimiento de los costes de mantenimiento y alimentación.
Cuando se decretó el Estado de Alarma por el COVID-19 a mediados de marzo, los niños abandonaron con urgencia las aulas de los colegios. La mayoría de los alumnos dejaron en las clases muchos de sus libros y material escolar al que no han podido acceder desde entonces. Estando ya confirmado que no habrá vuelta a las aulas en este curso, algunos Ayuntamientos de zonas rurales, como el de Aracena (Huelva) han habilitado los servicios municipales para devolver a todos los niños sus libros y cuadernos. Brito es policía local en Aracena y su misión de la tarde ha sido muy diferente de la de vigilar carreteras o el respeto a las normas de confinamiento. Casa por casa, Brito amablemente devuelve a los niños sus libros. "Es un trabajo bonito el de hoy. Siempre se nos asocia con los que vigilan y ponen multas, pero somos mucho más que eso. Por eso siento que trabajos como este nos están acercando más a la gente del pueblo y ya nos ven más como aliados que como enemigos. Y está bien porque es justo eso lo que hemos sido siempre".
48 / 85

Cuando se decretó el Estado de Alarma por el COVID-19 a mediados de marzo, los niños abandonaron con urgencia las aulas de los colegios. La mayoría de los alumnos dejaron en las clases muchos de sus libros y material escolar al que no han podido acceder desde entonces. Estando ya confirmado que no habrá vuelta a las aulas en este curso, algunos Ayuntamientos de zonas rurales, como el de Aracena (Huelva) han habilitado los servicios municipales para devolver a todos los niños sus libros y cuadernos. Brito es policía local en Aracena y su misión de la tarde ha sido muy diferente de la de vigilar carreteras o el respeto a las normas de confinamiento. Casa por casa, Brito amablemente devuelve a los niños sus libros. "Es un trabajo bonito el de hoy. Siempre se nos asocia con los que vigilan y ponen multas, pero somos mucho más que eso. Por eso siento que trabajos como este nos están acercando más a la gente del pueblo y ya nos ven más como aliados que como enemigos. Y está bien porque es justo eso lo que hemos sido siempre".
Las zonas rurales se preparan para que sus habitantes más mayores puedan salir a pasear. En Castañuelo, pequeña aldea de la Sierra de Aracena apenas quedan 100 habitantes fijos, casi todos personas mayores. Ya no quedan tiendas en el pueblo y solo algunos días por semana pasan las furgonetas que venden pan y algunos productos básicos. Hay que desplazarse un mínimo de 7 km para encontrar un núcleo habitado con suficientes servicios. El Ayuntamiento de Aracena, ha organizado un reparto gratuito de mascarillas reutilizables casa por casa, en mano a cada vecino del pueblo, ya que desde hoy todos van a poder a salir a pasear por las poblaciones. Hay miedo al COVID-19 y muchos vecinos apenas se atreven a salir de sus casas. Remedios agradece las mascarillas, asomada a la portilla de su casa mientras conversa alegremente con Mari, una de las vecinas que guía a Luis Carlos y Juani, a encontrar las casas que todavía continúan habitadas para realizar el reparto. Castañuelo, Huelva.
47 / 85

Las zonas rurales se preparan para que sus habitantes más mayores puedan salir a pasear. En Castañuelo, pequeña aldea de la Sierra de Aracena apenas quedan 100 habitantes fijos, casi todos personas mayores. Ya no quedan tiendas en el pueblo y solo algunos días por semana pasan las furgonetas que venden pan y algunos productos básicos. Hay que desplazarse un mínimo de 7 km para encontrar un núcleo habitado con suficientes servicios. El Ayuntamiento de Aracena, ha organizado un reparto gratuito de mascarillas reutilizables casa por casa, en mano a cada vecino del pueblo, ya que desde hoy todos van a poder a salir a pasear por las poblaciones. Hay miedo al COVID-19 y muchos vecinos apenas se atreven a salir de sus casas. Remedios agradece las mascarillas, asomada a la portilla de su casa mientras conversa alegremente con Mari, una de las vecinas que guía a Luis Carlos y Juani, a encontrar las casas que todavía continúan habitadas para realizar el reparto. Castañuelo, Huelva.
María Moreno es bailaora de flamenco, de las "güenas", como dirían en Andalucía. En las paredes de su casa, en Cádiz, cuelgan fotos de sus actuaciones en grandes teatros, premios importantes, preciosas batas de cola… Pero sobre todo, cuelgan sueños y pasión por la danza y el flamenco. Son casi dos meses sin poder bailar. Uno de esos rostros de los profesionales de la cultura golpeados por la crisis del coronavirus. Desde su confinamiento obligado por el COVID-19, repasa una y otra vez los vídeos y fotografías de los últimos estrenos con su compañía de baile, con una añoranza y ternura que emociona. Entonces vienen sus palabras: “Era el año esperado. Pero no pudo ser... Todos mis viajes, cursos y más de 30 espectáculos ya cancelados. Ningún ingreso a la vista. Pero aquí estoy. Con la misma ilusión y en la misma habitación donde ya jugaba a bailar cuando tenía 4 años. Me quito el ‘gusanillo’ a ratos, zapateando sobre una tabla de un viejo armario y haciendo deporte en la cocina para no perder demasiado la forma. Volver a hipotecarme en un nuevo espectáculo (cosa de la que los flamencos sabemos bastante) es lo que me hace mantener la ilusión por la Danza y la vida al acostarme cada noche. Soy bailaora, de flamenco. Una de las manifestaciones culturales y artísticas más relacionadas con España. Una de las artes más reclamadas en todo el mundo. Pero tan poco regularizada y con tan escaso apoyo en estos días, que agoniza. Yo bailo… con o sin ayuda porque… ¡bailar me hace libre!”.
46 / 85

María Moreno es bailaora de flamenco, de las "güenas", como dirían en Andalucía. En las paredes de su casa, en Cádiz, cuelgan fotos de sus actuaciones en grandes teatros, premios importantes, preciosas batas de cola… Pero sobre todo, cuelgan sueños y pasión por la danza y el flamenco. Son casi dos meses sin poder bailar. Uno de esos rostros de los profesionales de la cultura golpeados por la crisis del coronavirus. Desde su confinamiento obligado por el COVID-19, repasa una y otra vez los vídeos y fotografías de los últimos estrenos con su compañía de baile, con una añoranza y ternura que emociona. Entonces vienen sus palabras: “Era el año esperado. Pero no pudo ser... Todos mis viajes, cursos y más de 30 espectáculos ya cancelados. Ningún ingreso a la vista. Pero aquí estoy. Con la misma ilusión y en la misma habitación donde ya jugaba a bailar cuando tenía 4 años. Me quito el ‘gusanillo’ a ratos, zapateando sobre una tabla de un viejo armario y haciendo deporte en la cocina para no perder demasiado la forma. Volver a hipotecarme en un nuevo espectáculo (cosa de la que los flamencos sabemos bastante) es lo que me hace mantener la ilusión por la Danza y la vida al acostarme cada noche. Soy bailaora, de flamenco. Una de las manifestaciones culturales y artísticas más relacionadas con España. Una de las artes más reclamadas en todo el mundo. Pero tan poco regularizada y con tan escaso apoyo en estos días, que agoniza. Yo bailo… con o sin ayuda porque… ¡bailar me hace libre!”.
El Gobierno de España acaba de anunciar que los niños no volverán al colegio hasta septiembre debido a la crisis sanitaria del COVID-19. Sáhara (10 años) y Kelthum (7 años) estudian en su casa de la pequeña localidad de Jabuguillo (Huelva). En estos entornos rurales, se han podido seguir las clases online con toda normalidad. Allí se conectan diariamente con sus profesores/as a través de la tablet y realizan las tareas diarias. Luego tienen la suerte de poder disfrutar del campo. Su madre Loli es periodista y de momento está teletrabajando en casa. Toda la familia comparte la misma mesa: mientras las niñas estudian, los padres teletrabajan y, además, ayudan a las niñas cuando surgen las dudas en las materias a estudiar. Es el nuevo paisaje de las casas, reconvertidas en escuelas y centros de trabajo simultáneamente.
45 / 85

El Gobierno de España acaba de anunciar que los niños no volverán al colegio hasta septiembre debido a la crisis sanitaria del COVID-19. Sáhara (10 años) y Kelthum (7 años) estudian en su casa de la pequeña localidad de Jabuguillo (Huelva). En estos entornos rurales, se han podido seguir las clases online con toda normalidad. Allí se conectan diariamente con sus profesores/as a través de la tablet y realizan las tareas diarias. Luego tienen la suerte de poder disfrutar del campo. Su madre Loli es periodista y de momento está teletrabajando en casa. Toda la familia comparte la misma mesa: mientras las niñas estudian, los padres teletrabajan y, además, ayudan a las niñas cuando surgen las dudas en las materias a estudiar. Es el nuevo paisaje de las casas, reconvertidas en escuelas y centros de trabajo simultáneamente.
Domingo es gerente de la empresa de productos ibéricos Eíriz, la más antigua de la Sierra de Aracena (Huelva), que cuenta ya con cinco generaciones desde su apertura en el año 1830. El 60% de su producción es Jamón de bellota 100% ibérico D.O.P, la más alta calidad en el sector. Su empresa tiene ese carácter artesanal y familiar que es justamente lo que les está salvando de la grave crisis del sector. Son cinco años al menos lo que conlleva el proceso de elaboración de un jamón ibérico de estas calidades. "Es imposible planificar en este sentido, porque la elaboración de mis productos es a años vista. Hemos perdido la venta de restaurantes y ferias de primavera, pero todavía no hemos notado un gran golpe. Quizá lo peor venga ahora, no sé. Lo peor de esta crisis del COVID-19 es la incertidumbre. No sabemos fechas de apertura y nuestro producto tiene caducidad. Hay grandes productores en este sector que están realmente mal. Yo he tenido que cancelar toda la actividad de mi empresa dedicada al turismo gastronómico, por ahí he perdido todo, pero en cuanto a venta voy manteniendo. Yo creo que la clave es ser previsor". Su empresa empezó a utilizar el 15 de enero el uso obligatorio de mascarillas a los visitantes de sus instalaciones de turismo gastronómico (60% es turismo internacional procedente especialmente de China). El 30 de enero ordenó cancelar numerosos grupos, ya confirmados, para visitar sus instalaciones: un mes y medio antes de que se decretara el Estado de Alarma en España. El pasado viernes, puso en marcha su tienda de venta online: "podemos lamentarnos o buscar soluciones. Prefiero lo segundo".
44 / 85

Domingo es gerente de la empresa de productos ibéricos Eíriz, la más antigua de la Sierra de Aracena (Huelva), que cuenta ya con cinco generaciones desde su apertura en el año 1830. El 60% de su producción es Jamón de bellota 100% ibérico D.O.P, la más alta calidad en el sector. Su empresa tiene ese carácter artesanal y familiar que es justamente lo que les está salvando de la grave crisis del sector. Son cinco años al menos lo que conlleva el proceso de elaboración de un jamón ibérico de estas calidades. "Es imposible planificar en este sentido, porque la elaboración de mis productos es a años vista. Hemos perdido la venta de restaurantes y ferias de primavera, pero todavía no hemos notado un gran golpe. Quizá lo peor venga ahora, no sé. Lo peor de esta crisis del COVID-19 es la incertidumbre. No sabemos fechas de apertura y nuestro producto tiene caducidad. Hay grandes productores en este sector que están realmente mal. Yo he tenido que cancelar toda la actividad de mi empresa dedicada al turismo gastronómico, por ahí he perdido todo, pero en cuanto a venta voy manteniendo. Yo creo que la clave es ser previsor". Su empresa empezó a utilizar el 15 de enero el uso obligatorio de mascarillas a los visitantes de sus instalaciones de turismo gastronómico (60% es turismo internacional procedente especialmente de China). El 30 de enero ordenó cancelar numerosos grupos, ya confirmados, para visitar sus instalaciones: un mes y medio antes de que se decretara el Estado de Alarma en España. El pasado viernes, puso en marcha su tienda de venta online: "podemos lamentarnos o buscar soluciones. Prefiero lo segundo".
Ceci trabaja en el servicio de Atención a domicilio del Ayuntamiento de El Madroño, el municipio más pequeño de la provincia de Sevilla con 282 habitantes. Hoy visita a Kika (86 años) y Juan (84). Ellos tienen asignada la ayuda por la ley de dependencia, pero el servicio ha dejado de venir desde la cercana localidad de Nerva (provincia de Huelva) desde que empezó la crisis del COVID19. La cancelación de servicios en las aldeas más remotas y de difícil acceso se enfrentan a situaciones como esta. Así que el propio Ayuntamiento se ha hecho cargo de su situación para que puedan recibir su ayuda doméstica diaria a través de Ceci y el servicio municipal de ayuda a domicilio. Las mujeres que trabajan cada día en este servicio, realizan una labor de valor incalculable. Además del trabajo doméstico, ellas son, prácticamente, la única comunicación con el exterior de los más mayores a los que cuidan con cariño, mimo y muchas precauciones.
43 / 85

Ceci trabaja en el servicio de Atención a domicilio del Ayuntamiento de El Madroño, el municipio más pequeño de la provincia de Sevilla con 282 habitantes. Hoy visita a Kika (86 años) y Juan (84). Ellos tienen asignada la ayuda por la ley de dependencia, pero el servicio ha dejado de venir desde la cercana localidad de Nerva (provincia de Huelva) desde que empezó la crisis del COVID19. La cancelación de servicios en las aldeas más remotas y de difícil acceso se enfrentan a situaciones como esta. Así que el propio Ayuntamiento se ha hecho cargo de su situación para que puedan recibir su ayuda doméstica diaria a través de Ceci y el servicio municipal de ayuda a domicilio. Las mujeres que trabajan cada día en este servicio, realizan una labor de valor incalculable. Además del trabajo doméstico, ellas son, prácticamente, la única comunicación con el exterior de los más mayores a los que cuidan con cariño, mimo y muchas precauciones.
Trabajadores de Médicos del Mundo atienden diariamente necesidades de personas sin hogar a las que abastecen de alimentos básicos. Semanalmente visitan un asentamiento de familias rumanas a orillas del río Guadilquivir, en las afueras de Sevilla. Allí viven cerca de 25 personas. Agradecen la ayuda que llega y también se quejan de que no tienen opciones de trabajar desde que comezó el estado de alarma por la crisis sanitaria del COVID19 y sobre todo claman que ya no tienen mas dinero ni perspectivas de ingresos. Preguntan una y otra vez cuando se prevé una apertura de la frontera, quizás con la idea de regresar a Rumanía. Cuando se les dice que probalamente sean meses, no pueden terminar de creerlo.
42 / 85

Trabajadores de Médicos del Mundo atienden diariamente necesidades de personas sin hogar a las que abastecen de alimentos básicos. Semanalmente visitan un asentamiento de familias rumanas a orillas del río Guadilquivir, en las afueras de Sevilla. Allí viven cerca de 25 personas. Agradecen la ayuda que llega y también se quejan de que no tienen opciones de trabajar desde que comezó el estado de alarma por la crisis sanitaria del COVID19 y sobre todo claman que ya no tienen mas dinero ni perspectivas de ingresos. Preguntan una y otra vez cuando se prevé una apertura de la frontera, quizás con la idea de regresar a Rumanía. Cuando se les dice que probalamente sean meses, no pueden terminar de creerlo.
En pleno barrio de los Remedios, La Glorieta de las Cigarreras en Sevilla luce vacía en pleno confinamiento por el COVID19. Empiezan a llenarse, por toda la ciudad, balcones y ventanas ataviados con banderas de España portando crespones negros en señal de duelo por las personas fallecidas a causa del coronavirus. A día 25 de Abril, según datos facilitados por el Gobierno de España, al menos 22.902 personas han perdido la vida a causa de la pandemia en España.
41 / 85

En pleno barrio de los Remedios, La Glorieta de las Cigarreras en Sevilla luce vacía en pleno confinamiento por el COVID19. Empiezan a llenarse, por toda la ciudad, balcones y ventanas ataviados con banderas de España portando crespones negros en señal de duelo por las personas fallecidas a causa del coronavirus. A día 25 de Abril, según datos facilitados por el Gobierno de España, al menos 22.902 personas han perdido la vida a causa de la pandemia en España.
En Sevilla hoy comenzaría oficialmente la famosa Feria de Abril. Había la posibilidad de trasladar la feria a Otoño, pero las condiciones sanitarias por el coronavirus mandan y el Ayuntamiento ya ha decidido que en 2020 no habrá feria. Será la primera vez que se suspende desde 1847. Los operarios llevan ya algunos días desmontando las casetas. La pérdida económica que supone para la ciudad se acerca a los 900 millones de € (el 3% del PIB de la ciudad) y más de 6000 familias perderán los ingresos mas importantes del año: camareros, cocineros, limpiadores, porteros, montadores, feriantes... casi todos ellos sectores ya muy castigados por las crisis del COVID19.
40 / 85

En Sevilla hoy comenzaría oficialmente la famosa Feria de Abril. Había la posibilidad de trasladar la feria a Otoño, pero las condiciones sanitarias por el coronavirus mandan y el Ayuntamiento ya ha decidido que en 2020 no habrá feria. Será la primera vez que se suspende desde 1847. Los operarios llevan ya algunos días desmontando las casetas. La pérdida económica que supone para la ciudad se acerca a los 900 millones de € (el 3% del PIB de la ciudad) y más de 6000 familias perderán los ingresos mas importantes del año: camareros, cocineros, limpiadores, porteros, montadores, feriantes... casi todos ellos sectores ya muy castigados por las crisis del COVID19.
No es esta una foto más de desinfección de calles. Esta vez no son los militares de la UME o los bomberos. Él es Gonzalo, el Alcalde de la localidad sevillana de Castillo de las Guardas, a día de hoy, uno de los escasísimos municipios con cero casos de coronavirus en la provincia de Sevilla y con una población de aproximadamente 1.500 habitantes. Cada día, desde que empezó la pandemia, se pone su equipo de protección azul y recorre las aldea y calles del pueblo, acompañado de algunos de sus concejales. Y desinfectan cada rincón. Ellos mismos, sí, aquí no hay rangos y él lo explica así de claro: "Si a los empleados del Ayuntamiento les hago correr algunos riesgos para llevar esta situación.... yo tengo el deber de asumir los mismos". Nada que añadir.
39 / 85

No es esta una foto más de desinfección de calles. Esta vez no son los militares de la UME o los bomberos. Él es Gonzalo, el Alcalde de la localidad sevillana de Castillo de las Guardas, a día de hoy, uno de los escasísimos municipios con cero casos de coronavirus en la provincia de Sevilla y con una población de aproximadamente 1.500 habitantes. Cada día, desde que empezó la pandemia, se pone su equipo de protección azul y recorre las aldea y calles del pueblo, acompañado de algunos de sus concejales. Y desinfectan cada rincón. Ellos mismos, sí, aquí no hay rangos y él lo explica así de claro: "Si a los empleados del Ayuntamiento les hago correr algunos riesgos para llevar esta situación.... yo tengo el deber de asumir los mismos". Nada que añadir.
"¿Necesitas gel o champú?, ¿Dónde vas sin mascarillas? Anda toma una, ¡no salgas sin ella por favor!" Ella es Pepa, una de las voluntarias de Cáritas que atiende a las personas que hacen cola a las puertas de la sede en la localidad de Aracena (Huelva). Hoy es lunes, día de reparto de productos de primera necesidad a familias vulnerables. La crisis del COVID19 ha disparado las peticiones de ayuda. "No, no, no necesito, muchas gracias. Azúcar tampoco necesito, pero leche, aceite y algo de fruta sí, por favor", contesta una de esas decenas de personas. Sorprende y se agradece su honestidad que, aún en su situación de vulnerabilidad, solicitan llevarse solo lo estrictamente necesario.
38 / 85

"¿Necesitas gel o champú?, ¿Dónde vas sin mascarillas? Anda toma una, ¡no salgas sin ella por favor!" Ella es Pepa, una de las voluntarias de Cáritas que atiende a las personas que hacen cola a las puertas de la sede en la localidad de Aracena (Huelva). Hoy es lunes, día de reparto de productos de primera necesidad a familias vulnerables. La crisis del COVID19 ha disparado las peticiones de ayuda. "No, no, no necesito, muchas gracias. Azúcar tampoco necesito, pero leche, aceite y algo de fruta sí, por favor", contesta una de esas decenas de personas. Sorprende y se agradece su honestidad que, aún en su situación de vulnerabilidad, solicitan llevarse solo lo estrictamente necesario.
Los productores de productos básicos no dan abasto desde que se decretó el Estado de Alarma por el coronavirus. Nono ha tenido que intensificar los turnos de trabajo en su fábrica de pan artesano en la localidad de Nerva (Huelva) para satisfacer la creciente demanda de pan. A pesar de la pérdida de ventas en bares y restaurantes, la compra local ha crecido tanto que compensa con creces esa carencia. "Ahora la gente compra más en el pueblo para no desplazarse a los supermercados y además muchas personas vinieron al pueblo a pasar el confinamiento. Ahora mismo estoy trabajando más de 12 horas diarias para atender todos los pedidos". Un afortunado autónomo y emprendedor en tiempos de COVID19.
37 / 85

Los productores de productos básicos no dan abasto desde que se decretó el Estado de Alarma por el coronavirus. Nono ha tenido que intensificar los turnos de trabajo en su fábrica de pan artesano en la localidad de Nerva (Huelva) para satisfacer la creciente demanda de pan. A pesar de la pérdida de ventas en bares y restaurantes, la compra local ha crecido tanto que compensa con creces esa carencia. "Ahora la gente compra más en el pueblo para no desplazarse a los supermercados y además muchas personas vinieron al pueblo a pasar el confinamiento. Ahora mismo estoy trabajando más de 12 horas diarias para atender todos los pedidos". Un afortunado autónomo y emprendedor en tiempos de COVID19.
María Luisa tiene 82 años y vive sola en su casa de Aracena (Huelva). Desde que comenzó la pandemia no ha salido a la calle y son los servicios municipales de ayuda a domicilio los que ayudan en las compras diarias y las tareas domésticas. María Luisa, graciosa y dicharachera, se entretiene como puede, cocinando arroz con leche que luego comparte con algunas vecinas, viendo la TV o charlando por teléfono, pese a que la vista ya falla. En España se calcula que 2,3 millones de personas son mayores de 65 años que viven solos. Ellos, los más vulnerables al COVID19 están pasando el confinamiento en solitario, rodeados de recuerdos y esperando una visita de familiares que nunca llega.
36 / 85

María Luisa tiene 82 años y vive sola en su casa de Aracena (Huelva). Desde que comenzó la pandemia no ha salido a la calle y son los servicios municipales de ayuda a domicilio los que ayudan en las compras diarias y las tareas domésticas. María Luisa, graciosa y dicharachera, se entretiene como puede, cocinando arroz con leche que luego comparte con algunas vecinas, viendo la TV o charlando por teléfono, pese a que la vista ya falla. En España se calcula que 2,3 millones de personas son mayores de 65 años que viven solos. Ellos, los más vulnerables al COVID19 están pasando el confinamiento en solitario, rodeados de recuerdos y esperando una visita de familiares que nunca llega.
"¿Y cuándo se va a poder salir a la calle?, Yo creo que ya se puede salir porque anoche estuve viendo jugar a Rafa Nadal un partido de tenis en la tele", pregunta el abuelo José a sus hijos. Su hijo mediano, también llamado José, le contesta que aunque ya llevan seis, todavía quedan mas semanas de confinamiento por el COVID19. Con cariño y algo de guasa intenta explicar a su padre, de 84 años, que el partido de tenis que vió anoche, era una grabación pasada, pero aún a pesar de las explicaciones, José padre, no se queda conforme e insiste: "yo vi a Nadal anoche, era él y estaba jugando".
35 / 85

"¿Y cuándo se va a poder salir a la calle?, Yo creo que ya se puede salir porque anoche estuve viendo jugar a Rafa Nadal un partido de tenis en la tele", pregunta el abuelo José a sus hijos. Su hijo mediano, también llamado José, le contesta que aunque ya llevan seis, todavía quedan mas semanas de confinamiento por el COVID19. Con cariño y algo de guasa intenta explicar a su padre, de 84 años, que el partido de tenis que vió anoche, era una grabación pasada, pero aún a pesar de las explicaciones, José padre, no se queda conforme e insiste: "yo vi a Nadal anoche, era él y estaba jugando".
La crisis social y económica derivada del COVID19 ya se deja sentir. Las peticiones de ayuda de familias vulnerables a entidades sociales y ONG´s está en números superiores a la crisis de 2008. Esther y Andrés pese a su juventud tienen 4 hijos y actualmente no tienen trabajo. La Cruz Roja de la localidad onubense de Nerva, les hace entrega de un lote de comida que ellos recogen agradecidos. Aunque algunas acciones de Cruz Roja en la localidad han tenido que suspenderse por la crisis sanitaria, el reparto de alimentos a familias vulnerables, la entrega de compras y farmacia para mayores así como la asistencia y seguimiento telefónico a personas que lo necesitan siguen operativas gracias a los voluntarios de la organización.
34 / 85

La crisis social y económica derivada del COVID19 ya se deja sentir. Las peticiones de ayuda de familias vulnerables a entidades sociales y ONG´s está en números superiores a la crisis de 2008. Esther y Andrés pese a su juventud tienen 4 hijos y actualmente no tienen trabajo. La Cruz Roja de la localidad onubense de Nerva, les hace entrega de un lote de comida que ellos recogen agradecidos. Aunque algunas acciones de Cruz Roja en la localidad han tenido que suspenderse por la crisis sanitaria, el reparto de alimentos a familias vulnerables, la entrega de compras y farmacia para mayores así como la asistencia y seguimiento telefónico a personas que lo necesitan siguen operativas gracias a los voluntarios de la organización.
72 quesos a 10 € en las últimas 5 semanas. Estas son las ventas a las que María Jesús y su empresa familiar "Monte Robledo" se enfrentan en su fábrica de quesos ecológicos. 72 quesos podrían ser la venta en un sólo día en su tienda en la Sierra de Aracena, pero hoy son las de un mes a través de pedidos por WhatsApp, de modo que los quesos se acumulan en las estanterías. Marzo y Abril lo han salvado con los pequeños ahorros y la devolución del IVA. Para Mayo, ya no hay recursos para afrontar las pérdidas y la incertidumbre. Su quesería está sufriendo el duro golpe derivado de la crisis económica que afecta a las empresas que se vinculan con el turismo. Desde que se decretó el Estado de alarma por el COVID19, ya se han perdido 122.000 pequeñas empresas y autónomos. Esta cifra podría llegar a los 900.000 antes de verano.
33 / 85

72 quesos a 10 € en las últimas 5 semanas. Estas son las ventas a las que María Jesús y su empresa familiar "Monte Robledo" se enfrentan en su fábrica de quesos ecológicos. 72 quesos podrían ser la venta en un sólo día en su tienda en la Sierra de Aracena, pero hoy son las de un mes a través de pedidos por WhatsApp, de modo que los quesos se acumulan en las estanterías. Marzo y Abril lo han salvado con los pequeños ahorros y la devolución del IVA. Para Mayo, ya no hay recursos para afrontar las pérdidas y la incertidumbre. Su quesería está sufriendo el duro golpe derivado de la crisis económica que afecta a las empresas que se vinculan con el turismo. Desde que se decretó el Estado de alarma por el COVID19, ya se han perdido 122.000 pequeñas empresas y autónomos. Esta cifra podría llegar a los 900.000 antes de verano.
Un militar del Ejército de Tierra de la base de San Fernando (Cádiz), realiza tareas de desinfección en la Hospedería Reina de los Ángeles (Aracena, Huelva) que alberga 14 ancianos contagiados por COVID19 y que se encuentran aislados en el centro.
32 / 85

Un militar del Ejército de Tierra de la base de San Fernando (Cádiz), realiza tareas de desinfección en la Hospedería Reina de los Ángeles (Aracena, Huelva) que alberga 14 ancianos contagiados por COVID19 y que se encuentran aislados en el centro.
El Polígono Sur en la ciudad de Sevilla, es una de las zonas más pobres de la ciudad. Una población de aproximadamente 40.000 personas sobreviven de pequeñas ayudas públicas y economía sumergida en la mayoría de los casos. Desde que se decretó el Estado de Alarma por el coronavirus, miles de familias se han quedado sin esos ingresos procedentes de la venta de chatarra, fruta o zapatos en mercadillos y su situación es de extrema vulnerabilidad. Salud vive en una humilde casa prefabricada junto a su hijo. "Tengo una pequeña paga del Estado, pero no nos llega ni para comer" dice. Terminó hace pocos días su tratamiento de quimioterapia por un tumor de pecho. Tendría que volver a revisión pero le han cancelado su cita médica sin fecha y un nuevo bulto ha aparecido en el pecho. En casos como el suyo, al menos una comida al día se garantiza gracias a servicios de Catering social que estos días se encuentran desbordados de peticiones de ayuda.
31 / 85

El Polígono Sur en la ciudad de Sevilla, es una de las zonas más pobres de la ciudad. Una población de aproximadamente 40.000 personas sobreviven de pequeñas ayudas públicas y economía sumergida en la mayoría de los casos. Desde que se decretó el Estado de Alarma por el coronavirus, miles de familias se han quedado sin esos ingresos procedentes de la venta de chatarra, fruta o zapatos en mercadillos y su situación es de extrema vulnerabilidad. Salud vive en una humilde casa prefabricada junto a su hijo. "Tengo una pequeña paga del Estado, pero no nos llega ni para comer" dice. Terminó hace pocos días su tratamiento de quimioterapia por un tumor de pecho. Tendría que volver a revisión pero le han cancelado su cita médica sin fecha y un nuevo bulto ha aparecido en el pecho. En casos como el suyo, al menos una comida al día se garantiza gracias a servicios de Catering social que estos días se encuentran desbordados de peticiones de ayuda.
Marisol es auxiliar de enfermería. Se contagió de COVID19 trabajando en el Hospital de Riotinto. Poco más tarde también se contagiaron dos de sus hijos y su esposo. Lo peor de la enfermedad ha sido el aislamiento y también la preocupación por su marido, paciente de riesgo al tener que ir a diálisis. Hoy está esperando la llegada de la ambulancia de su marido. Desde que se confirmó su positivo tiene que desplazarse en un transporte sanitario especial hasta el hospital de Huelva para someterse a su diálisis. Su habitual hospital de Riotinto, apenas a 15 km de su domicilio en Zalamea la Real, carece de los medios que precisa un paciente COVID en diálisis. Cada dos días, casi 10 horas y más de 140 km entre viajes y hospitales. A día de hoy más de 26.000 sanitarios españoles han contraído el COVID19.
30 / 85

Marisol es auxiliar de enfermería. Se contagió de COVID19 trabajando en el Hospital de Riotinto. Poco más tarde también se contagiaron dos de sus hijos y su esposo. Lo peor de la enfermedad ha sido el aislamiento y también la preocupación por su marido, paciente de riesgo al tener que ir a diálisis. Hoy está esperando la llegada de la ambulancia de su marido. Desde que se confirmó su positivo tiene que desplazarse en un transporte sanitario especial hasta el hospital de Huelva para someterse a su diálisis. Su habitual hospital de Riotinto, apenas a 15 km de su domicilio en Zalamea la Real, carece de los medios que precisa un paciente COVID en diálisis. Cada dos días, casi 10 horas y más de 140 km entre viajes y hospitales. A día de hoy más de 26.000 sanitarios españoles han contraído el COVID19.
Sevilla Constantin (54 años) procede de Rumanía. Es otro de los habitantes sin hogar de la ciudad de Sevilla. Por su temor a contagiarse del COVID19 en los recintos comunitarios habilitados por el Ayuntamiento, ha decidido seguir en la calle durante el confinamiento, aún a pesar de que las fuentes o baños públicos están clausurados por ser posible cuna de contagios. Hasta conseguir un simple vaso de agua es un desafío hoy para alguien como él. Por eso, cuando los voluntarios de Médicos del Mundo le ofrecen una botella de agua y una bolsa con bocadillos y piezas de fruta, él les corresponde con un gesto emocionado cargado de honestidad y gratitud.
29 / 85

Sevilla Constantin (54 años) procede de Rumanía. Es otro de los habitantes sin hogar de la ciudad de Sevilla. Por su temor a contagiarse del COVID19 en los recintos comunitarios habilitados por el Ayuntamiento, ha decidido seguir en la calle durante el confinamiento, aún a pesar de que las fuentes o baños públicos están clausurados por ser posible cuna de contagios. Hasta conseguir un simple vaso de agua es un desafío hoy para alguien como él. Por eso, cuando los voluntarios de Médicos del Mundo le ofrecen una botella de agua y una bolsa con bocadillos y piezas de fruta, él les corresponde con un gesto emocionado cargado de honestidad y gratitud.
Antonia (58 años) y su hija Aurora (28 años) son dos generaciones de ganaderas. Viven en La Aulaga (Sevilla), una pequeña aldea de 40 habitantes. Esta tarde han subido a la finca a controlar las vacas. El sector ganadero está siendo duramente golpeado por la crisis del coronavirus. Además del desplome de las ventas y de precios con la caída del consumo, están sin poder tomar las muestras veterinarias de su ganado para controlar la salud de sus animales. Los laboratorios también están cerrados durante esta crisis del COVID19. El sector va a necesitar ayudas públicas para salir de esta crisis. Mientras estas llegan, las familias ganaderas de la zona se ayudan como antiguamente: con trueque y cadenas de favores. A pesar de la incertidumbre del futuro, saben del privilegio de poder salir de casa cada día con sus animales. En su finca de alcornoques y encinas están seguras. Es en el momento de coger el coche para regresar a casa, cuando se ponen los guantes protectores y se termina la calma.
28 / 85

Antonia (58 años) y su hija Aurora (28 años) son dos generaciones de ganaderas. Viven en La Aulaga (Sevilla), una pequeña aldea de 40 habitantes. Esta tarde han subido a la finca a controlar las vacas. El sector ganadero está siendo duramente golpeado por la crisis del coronavirus. Además del desplome de las ventas y de precios con la caída del consumo, están sin poder tomar las muestras veterinarias de su ganado para controlar la salud de sus animales. Los laboratorios también están cerrados durante esta crisis del COVID19. El sector va a necesitar ayudas públicas para salir de esta crisis. Mientras estas llegan, las familias ganaderas de la zona se ayudan como antiguamente: con trueque y cadenas de favores. A pesar de la incertidumbre del futuro, saben del privilegio de poder salir de casa cada día con sus animales. En su finca de alcornoques y encinas están seguras. Es en el momento de coger el coche para regresar a casa, cuando se ponen los guantes protectores y se termina la calma.
Sevilla José, de 84 años, arrastra una fractura de cadera desde hace aproximadamente en mes. Mañana tenía cita para ir al Hospital en Sevilla y revisar el estado de su cadera maltrecha, pero hace ya un par de semanas que avisaron desde el hospital que esa cita se posponía sin fecha hasta nuevo aviso. Casi todas las consultas médicas del país se han cancelado por la emergencia sanitaria. Al aislamiento provocado por el coronavirus se une además la incertidumbre de la evolución de su fractura. Hay días que el dolor es fuerte y José pide un paracetamol para calmar el malestar y apenas puede dar un par de pasos seguidos. Sus hijos dudan que hacer: ¿Aguantamos como sea aunque pierda la movilidad o lo llevamos al hospital y le exponemos a un contagio de COVID19? No hay certezas de lo que será la mejor elección, pero sus hijos eligen aguantar sin ir al hospital.
27 / 85

Sevilla José, de 84 años, arrastra una fractura de cadera desde hace aproximadamente en mes. Mañana tenía cita para ir al Hospital en Sevilla y revisar el estado de su cadera maltrecha, pero hace ya un par de semanas que avisaron desde el hospital que esa cita se posponía sin fecha hasta nuevo aviso. Casi todas las consultas médicas del país se han cancelado por la emergencia sanitaria. Al aislamiento provocado por el coronavirus se une además la incertidumbre de la evolución de su fractura. Hay días que el dolor es fuerte y José pide un paracetamol para calmar el malestar y apenas puede dar un par de pasos seguidos. Sus hijos dudan que hacer: ¿Aguantamos como sea aunque pierda la movilidad o lo llevamos al hospital y le exponemos a un contagio de COVID19? No hay certezas de lo que será la mejor elección, pero sus hijos eligen aguantar sin ir al hospital.
Sevilla, Viernes Santo, 2:00 p.m. en punto de la tarde. A esa hora debería estar entrando en su templo Nuestra Señora de la Esperanza de Triana. Aunque este año se han suspendido los desfiles procesionales por la crisis del coronavirus, muchos vecinos del sevillano barrio de Triana han querido celebrar la Semana Santa desde el confinamiento de sus casas. Miguel y su esposa Marga, trianeros y devotos de la hermandad de toda la vida, han engalanado sus balcones como siempre hicieron. Desde su terraza en la calle Pureza, resuenan por megafonía a todo volúmen, las saetas y marchas procesionales de grabaciones de otros años. Cuando dan las 14.00, la hora a la que la Virgen tendría que estar entrando en su templo, Marga abraza y consuela a su hijo pequeño, ambos lloran la pérdida de no ver procesionar a su Virgen este año. Toda Triana canta la Salve marinera de su Virgen con la que despiden cada año su desfile procesional. Y aplauden ese instante desde sus balcones, con una calle Pureza, tristemente vacía.
26 / 85

Sevilla, Viernes Santo, 2:00 p.m. en punto de la tarde. A esa hora debería estar entrando en su templo Nuestra Señora de la Esperanza de Triana. Aunque este año se han suspendido los desfiles procesionales por la crisis del coronavirus, muchos vecinos del sevillano barrio de Triana han querido celebrar la Semana Santa desde el confinamiento de sus casas. Miguel y su esposa Marga, trianeros y devotos de la hermandad de toda la vida, han engalanado sus balcones como siempre hicieron. Desde su terraza en la calle Pureza, resuenan por megafonía a todo volúmen, las saetas y marchas procesionales de grabaciones de otros años. Cuando dan las 14.00, la hora a la que la Virgen tendría que estar entrando en su templo, Marga abraza y consuela a su hijo pequeño, ambos lloran la pérdida de no ver procesionar a su Virgen este año. Toda Triana canta la Salve marinera de su Virgen con la que despiden cada año su desfile procesional. Y aplauden ese instante desde sus balcones, con una calle Pureza, tristemente vacía.
Mari Carmen trabaja en el servicio de ayuda a domicilio del Ayuntamiento de Aracena (Huelva). Desde que empezó la pandemia del COVID19, sus once usuarios no han pisado la calle. Su llegada a la casas de ancianos a los que atiende, supone para muchos, el mejor momento del día, más allá, la única conversación del día. Lo de menos es que ayude a los mayores en sus tareas domésticas o de aseo personal. Lo de más, ese rato de chascarrillos, de risas, de recuerdos, de compañía al fin y al cabo. Hoy visita a la alegre Luisa, de 75 años. Le ayuda en las tareas de aseo, le trae las medicinas de la farmacia, la compra, deja el suelo brillante... y sobre todo rien juntas a carcajadas. Luisa intenta dar conversación a Mari Carmen para estirar su visita un poco mas: "¿Quieres un zumito? dice. Pero Maruja de 80 años, ya espera impaciente la llegada de este ángel que viste de blanco.
25 / 85

Mari Carmen trabaja en el servicio de ayuda a domicilio del Ayuntamiento de Aracena (Huelva). Desde que empezó la pandemia del COVID19, sus once usuarios no han pisado la calle. Su llegada a la casas de ancianos a los que atiende, supone para muchos, el mejor momento del día, más allá, la única conversación del día. Lo de menos es que ayude a los mayores en sus tareas domésticas o de aseo personal. Lo de más, ese rato de chascarrillos, de risas, de recuerdos, de compañía al fin y al cabo. Hoy visita a la alegre Luisa, de 75 años. Le ayuda en las tareas de aseo, le trae las medicinas de la farmacia, la compra, deja el suelo brillante... y sobre todo rien juntas a carcajadas. Luisa intenta dar conversación a Mari Carmen para estirar su visita un poco mas: "¿Quieres un zumito? dice. Pero Maruja de 80 años, ya espera impaciente la llegada de este ángel que viste de blanco.
Un abrazo prohibido pero irreprimible. Liliana es trabajadora sanitaria en la Residencia de Ancianos de Aracena, donde probablemente contrajo en COVID19. Además es una apasionada del Running. Acaba de recibir el alta en el hospital comarcal de Riotinto (Huelva) tras 6 días ingresada por su positivo en Coronavirus. "He estado muy malita. Con un pie en el agujero negro" dice poco antes de salir para seguir su convalecencia y aislamiento en casa. A la puerta del Hospital le espera su marido, impaciente por volverla a ver. Liliana camina lentamente hacia él, ambos se sonríen sin saber muy bien que hacer cuando se alcanza esa distancia de seguridad de metro y medio. Segundos de duda. Después surge tímido pero inevitable ese gesto tan humano como extraño en estos días: un abrazo.
24 / 85

Un abrazo prohibido pero irreprimible. Liliana es trabajadora sanitaria en la Residencia de Ancianos de Aracena, donde probablemente contrajo en COVID19. Además es una apasionada del Running. Acaba de recibir el alta en el hospital comarcal de Riotinto (Huelva) tras 6 días ingresada por su positivo en Coronavirus. "He estado muy malita. Con un pie en el agujero negro" dice poco antes de salir para seguir su convalecencia y aislamiento en casa. A la puerta del Hospital le espera su marido, impaciente por volverla a ver. Liliana camina lentamente hacia él, ambos se sonríen sin saber muy bien que hacer cuando se alcanza esa distancia de seguridad de metro y medio. Segundos de duda. Después surge tímido pero inevitable ese gesto tan humano como extraño en estos días: un abrazo.
Pedro es voluntario de Cruz Roja en el pueblo de Aracena (Huelva) desde hace 5 años. Hoy se encarga del reparto de alimentos en las áreas rurales más remotas de la Sierra. Entrega en mano lotes de comida a personas vulnerables y compra medicinas a las personas de mayor riesgo de sufrir contagio por coronavirus para que no salgan a las calles. Conoce perfectamente las dificultades a las que se enfrenta cada persona que visita. Les da consejos y les recuerda a cada momento que llamen a la organización ante la menor incidencia. En las zonas rurales las necesidades son muchas, pero la ventaja es que la cercanía entre los vecinos hace una red de ayuda entrañable e impresionante. Lo que más gusta a Pedro de su trabajo es el contacto con la gente, aunque cree que la labor de los voluntarios, en ocasiones, no tiene el reconocimiento que merece. Piensa que en situaciones tan difíciles como esta, es cuando más hay que aportar y ayudar a sus vecinos.
23 / 85

Pedro es voluntario de Cruz Roja en el pueblo de Aracena (Huelva) desde hace 5 años. Hoy se encarga del reparto de alimentos en las áreas rurales más remotas de la Sierra. Entrega en mano lotes de comida a personas vulnerables y compra medicinas a las personas de mayor riesgo de sufrir contagio por coronavirus para que no salgan a las calles. Conoce perfectamente las dificultades a las que se enfrenta cada persona que visita. Les da consejos y les recuerda a cada momento que llamen a la organización ante la menor incidencia. En las zonas rurales las necesidades son muchas, pero la ventaja es que la cercanía entre los vecinos hace una red de ayuda entrañable e impresionante. Lo que más gusta a Pedro de su trabajo es el contacto con la gente, aunque cree que la labor de los voluntarios, en ocasiones, no tiene el reconocimiento que merece. Piensa que en situaciones tan difíciles como esta, es cuando más hay que aportar y ayudar a sus vecinos.
Fran vive en el centro de Sevilla, a orillas del río Guadalquivir. Sin duda, sería un lugar privilegiado para vivir si no fuera porque su casa es una pequeña furgoneta blanca. Las personas sin hogar sufren especialmente estos dias de confinamiento por el coronavirus. Su casa es la calle donde no pueden estar y, sus pocos ingresos como vendedores de pañuelos en semáforos o aparcacoches han dejado de existir. Pasa el día sentado en su casa - coche, mientras fuma cigarrillos de liar y espera a la llegada diaria de los voluntarios de Médicos de Mundo o Cruz Roja con la ración de comida del día. Sollozando entre lágrimas sólo pide dos cosas: un sitio seguro donde estar y salir en una fotografía con la esperanza de que sirva para que la gente no se olvide de los "sin hogar".
22 / 85

Fran vive en el centro de Sevilla, a orillas del río Guadalquivir. Sin duda, sería un lugar privilegiado para vivir si no fuera porque su casa es una pequeña furgoneta blanca. Las personas sin hogar sufren especialmente estos dias de confinamiento por el coronavirus. Su casa es la calle donde no pueden estar y, sus pocos ingresos como vendedores de pañuelos en semáforos o aparcacoches han dejado de existir. Pasa el día sentado en su casa - coche, mientras fuma cigarrillos de liar y espera a la llegada diaria de los voluntarios de Médicos de Mundo o Cruz Roja con la ración de comida del día. Sollozando entre lágrimas sólo pide dos cosas: un sitio seguro donde estar y salir en una fotografía con la esperanza de que sirva para que la gente no se olvide de los "sin hogar".
Rafa es conductor de transporte sanitario en la localidad de Aracena (Huelva). Hoy tiene una misión poco habitual. En la Residencia geriátrica de la localidad han confirmado 5 casos positivos entre los 45 residentes, donde además ha habido otras dos defunciones. La dirección del centro ha decidido aislar y trasladar a los positivos en una Hospedería cercana y proceder a la desinfección integral del centro para proteger a los que siguen. Rafa se encarga hoy de ese traslado. Ayuda con mimo a cada anciano, mientras los tranquiliza con palabras cariñosas y llamándolos por su nombre. Los abuelos salen confusos, llorosos, doloridos y convalencientes de una enfermedad traidora y dolorosa. El coronavirus se está ensañando en muchas Residencias de mayores sin piedad. Rafa es otro de esos pequeños héroes anónimos en esta lucha.
21 / 85

Rafa es conductor de transporte sanitario en la localidad de Aracena (Huelva). Hoy tiene una misión poco habitual. En la Residencia geriátrica de la localidad han confirmado 5 casos positivos entre los 45 residentes, donde además ha habido otras dos defunciones. La dirección del centro ha decidido aislar y trasladar a los positivos en una Hospedería cercana y proceder a la desinfección integral del centro para proteger a los que siguen. Rafa se encarga hoy de ese traslado. Ayuda con mimo a cada anciano, mientras los tranquiliza con palabras cariñosas y llamándolos por su nombre. Los abuelos salen confusos, llorosos, doloridos y convalencientes de una enfermedad traidora y dolorosa. El coronavirus se está ensañando en muchas Residencias de mayores sin piedad. Rafa es otro de esos pequeños héroes anónimos en esta lucha.
Hace frío y las nubes amenazan lluvia de Abril en Sevilla. El abuelo José ha salido al patio de su casa buscando luz. Escapa del frío refugiándose en el interior del coche, al menos cambia el paisaje de su habitación. Tres semanas ya aislado por culpa de un tal coronavirus que pulula por ahí fuera y según cuentan, hace estragos. Un patio grande que hoy, más que nunca, es una bendición. Yo, lo miro desde fuera, a través de un cristal que nos separa y le protege
20 / 85

Hace frío y las nubes amenazan lluvia de Abril en Sevilla. El abuelo José ha salido al patio de su casa buscando luz. Escapa del frío refugiándose en el interior del coche, al menos cambia el paisaje de su habitación. Tres semanas ya aislado por culpa de un tal coronavirus que pulula por ahí fuera y según cuentan, hace estragos. Un patio grande que hoy, más que nunca, es una bendición. Yo, lo miro desde fuera, a través de un cristal que nos separa y le protege
Aracena (Huelva) Miembros de la UME (Unidad Militar de Emergencias) desinfectan los equipos de protección individual instantes después de haber terminado su trabajo de desinfección en la Residencia de ancianos Sierra de Aracena. Antes de desprenderse de los trajes, ya contaminados, hay que pulverizarlos con cloro y peróxido. El centro geriátrico de Aracena (Huelva) acapara 5 positivos por coronavirus COVID19 y dos defunciones entre sus 45 residentes. Además 14 trabajadores del centro (el 50% de su plantilla) también están contagiados. Es una zona expuesta y todas las precauciones a tomar son pocas.
19 / 85

Aracena (Huelva) Miembros de la UME (Unidad Militar de Emergencias) desinfectan los equipos de protección individual instantes después de haber terminado su trabajo de desinfección en la Residencia de ancianos Sierra de Aracena. Antes de desprenderse de los trajes, ya contaminados, hay que pulverizarlos con cloro y peróxido. El centro geriátrico de Aracena (Huelva) acapara 5 positivos por coronavirus COVID19 y dos defunciones entre sus 45 residentes. Además 14 trabajadores del centro (el 50% de su plantilla) también están contagiados. Es una zona expuesta y todas las precauciones a tomar son pocas.
Jesús es propietario de un pequeño almacén de frutas y verduras en la localidad de Nerva (Huelva). Sus ventas han descendido más de un 70% con el cierre de sus principales clientes: los bares y restaurantes. Su situación es atípica: no pueden parar la actividad aunque los números no salgan, no tienen derecho a ayudas del gobierno al seguir con su actividad, no pueden despedir ningún trabajador aunque sólo mantienen el 30% de su venta. Pequeños emprendedores como él, aún a pesar de todo, se sienten afortunados: "los restaurantes a los que servimos lo tienen peor. Nosotros al menos tenemos unos mínimos ingresos, pero ellos no tienen donde echar mano" comenta Jesús. En la pared principal del almacén luce el cartel de la Semana Santa. Hoy es viernes de Dolores el día que comenzaría esa semana de pasión ya suspendida.
18 / 85

Jesús es propietario de un pequeño almacén de frutas y verduras en la localidad de Nerva (Huelva). Sus ventas han descendido más de un 70% con el cierre de sus principales clientes: los bares y restaurantes. Su situación es atípica: no pueden parar la actividad aunque los números no salgan, no tienen derecho a ayudas del gobierno al seguir con su actividad, no pueden despedir ningún trabajador aunque sólo mantienen el 30% de su venta. Pequeños emprendedores como él, aún a pesar de todo, se sienten afortunados: "los restaurantes a los que servimos lo tienen peor. Nosotros al menos tenemos unos mínimos ingresos, pero ellos no tienen donde echar mano" comenta Jesús. En la pared principal del almacén luce el cartel de la Semana Santa. Hoy es viernes de Dolores el día que comenzaría esa semana de pasión ya suspendida.
Nerva (Huelva) Merchy de 45 años, trabaja en el departamento de Rayos X del Hospital de Riotinto (Huelva). El 15 de Marzo comenzó a sentir los sintomas propios del coronavirus. Pocos días más tarde le confirmaron que se había contagiado del COVID 19. Desde entonces lleva aislada en su casa de Nerva (Huelva) pasando la enfermedad, sin contacto físico con sus dos hijos y su marido. Ella se siente afortunada por que está superando la enfermedad sin grandes sufrimientos y pasa parte de su día animando a compañeros que están en su misma situación. Ha llevado su convalecencia desde el buen ánimo, alejándose al máximo de todas las noticias negativas. Lo único negativo que espera, es el resultado de su test al que se va a someter esta misma mañana.
17 / 85

Nerva (Huelva) Merchy de 45 años, trabaja en el departamento de Rayos X del Hospital de Riotinto (Huelva). El 15 de Marzo comenzó a sentir los sintomas propios del coronavirus. Pocos días más tarde le confirmaron que se había contagiado del COVID 19. Desde entonces lleva aislada en su casa de Nerva (Huelva) pasando la enfermedad, sin contacto físico con sus dos hijos y su marido. Ella se siente afortunada por que está superando la enfermedad sin grandes sufrimientos y pasa parte de su día animando a compañeros que están en su misma situación. Ha llevado su convalecencia desde el buen ánimo, alejándose al máximo de todas las noticias negativas. Lo único negativo que espera, es el resultado de su test al que se va a someter esta misma mañana.
Hoy vuelvo a visitar al abuelo José en su casa de Sevilla. Van pesando en el ánimo los días largos de reclusión, de pasar mucho tiempo sólo. De las peores cosas que esta pandemia provoca, son la soledad y aislamiento de los mayores. José continúa con la rutina diaria. Acaba de terminar su sopa de letras, donde la primera palabra que encontró fue "Esperanza". De fondo la televisión encendida hablando del COVID19. Nefastas noticias con récord hoy de contagios y muertes en España. El tiempo que no pasa, pero que pasa.
16 / 85

Hoy vuelvo a visitar al abuelo José en su casa de Sevilla. Van pesando en el ánimo los días largos de reclusión, de pasar mucho tiempo sólo. De las peores cosas que esta pandemia provoca, son la soledad y aislamiento de los mayores. José continúa con la rutina diaria. Acaba de terminar su sopa de letras, donde la primera palabra que encontró fue "Esperanza". De fondo la televisión encendida hablando del COVID19. Nefastas noticias con récord hoy de contagios y muertes en España. El tiempo que no pasa, pero que pasa.
José Antonio, de 48 años, es trabajador autónomo y propietario de una pequeña empresa de turismo y hostelería en Sevilla. Lleva pendiente del extracto bancario toda la mañana. Hoy es el último día del mes de Marzo, las facturas y pagos se acumulan y su negocio, cerrado desde que se decretó el estado de alarma, carece de capacidad para afrontarlos. Ha solicitado un préstamo bancario para intentar mantener la empresa y hacer frente a los pagos más urgentes. Su intención es pagar primero a los proveedores más pequeños, autónomos como él. Pero es consciente de que no podrá aguantar económicamente esta situación mucho mas tiempo. Se calcula que durante esta crisis del COVID19 se perderán cerca de 3.000.000 de empleos y hasta 900.000 pequeñas y medianas empresas gestionadas por trabajadores autónomos podrían desaparecer.
15 / 85

José Antonio, de 48 años, es trabajador autónomo y propietario de una pequeña empresa de turismo y hostelería en Sevilla. Lleva pendiente del extracto bancario toda la mañana. Hoy es el último día del mes de Marzo, las facturas y pagos se acumulan y su negocio, cerrado desde que se decretó el estado de alarma, carece de capacidad para afrontarlos. Ha solicitado un préstamo bancario para intentar mantener la empresa y hacer frente a los pagos más urgentes. Su intención es pagar primero a los proveedores más pequeños, autónomos como él. Pero es consciente de que no podrá aguantar económicamente esta situación mucho mas tiempo. Se calcula que durante esta crisis del COVID19 se perderán cerca de 3.000.000 de empleos y hasta 900.000 pequeñas y medianas empresas gestionadas por trabajadores autónomos podrían desaparecer.
José Luis, propietario de un taller en Sevilla, prepara viseras y máscaras protectoras para enviar a varios hospitales de Sevilla con el fin de proteger al personal sanitario. La escasez de medios de protección para sanitarios que tratan pacientes de coronavirus, ha levantado una ola de solidaridad en pequeñas fábricas y talleres que han adaptado su producción para fabricar altruistamente materiales de protección. Cada día más de 300 máscaras salen de sus instalaciones de Uro Camper.
14 / 85

José Luis, propietario de un taller en Sevilla, prepara viseras y máscaras protectoras para enviar a varios hospitales de Sevilla con el fin de proteger al personal sanitario. La escasez de medios de protección para sanitarios que tratan pacientes de coronavirus, ha levantado una ola de solidaridad en pequeñas fábricas y talleres que han adaptado su producción para fabricar altruistamente materiales de protección. Cada día más de 300 máscaras salen de sus instalaciones de Uro Camper.
En las zonas rurales de la provincia de Huelva y Sevilla, han empezado a llegar los primeros casos de coronavirus y la población, lo vive con gran preocupación. Los entornos rurales cuentan con menos medios y la mayoría de sus habitantes son personas mayores de 60 años. Además hay que contar con los constantes rumores y bulos de contagios que corren por estos pequeños municipios, acrecentando aún más el miedo en los vecinos. Joaquín, un vecino de la localidad de Nerva (Huelva), pasa parte del día en la puerta de su casa a las afueras del pueblo, sin apenas contacto con nadie y protegido por su máscarilla.
13 / 85

En las zonas rurales de la provincia de Huelva y Sevilla, han empezado a llegar los primeros casos de coronavirus y la población, lo vive con gran preocupación. Los entornos rurales cuentan con menos medios y la mayoría de sus habitantes son personas mayores de 60 años. Además hay que contar con los constantes rumores y bulos de contagios que corren por estos pequeños municipios, acrecentando aún más el miedo en los vecinos. Joaquín, un vecino de la localidad de Nerva (Huelva), pasa parte del día en la puerta de su casa a las afueras del pueblo, sin apenas contacto con nadie y protegido por su máscarilla.
Desde su casa de Sevilla y a sus 84 años, José hoy ha querido hacer su homenaje personal a los médicos, enfermeros y auxiliares sanitarios de España que luchan por salvar vidas de enfermos de coronavirus. Con mimo colorea el dibujo con la silueta de un médico y de camino ameniza su larga tarde confinado en casa. Ni José lo sabía, ni tampoco lo pretendía, pero justo en el momento en que él coloreaba este dibujo, casualmente daban las 20.00 de la tarde. La hora mágica del día en la que todos los habitantes de España salen a los balcones y ventanas de sus casas para aplaudir la labor de nuestros sanitarios para contener la pandemia del COVID19.
12 / 85

Desde su casa de Sevilla y a sus 84 años, José hoy ha querido hacer su homenaje personal a los médicos, enfermeros y auxiliares sanitarios de España que luchan por salvar vidas de enfermos de coronavirus. Con mimo colorea el dibujo con la silueta de un médico y de camino ameniza su larga tarde confinado en casa. Ni José lo sabía, ni tampoco lo pretendía, pero justo en el momento en que él coloreaba este dibujo, casualmente daban las 20.00 de la tarde. La hora mágica del día en la que todos los habitantes de España salen a los balcones y ventanas de sus casas para aplaudir la labor de nuestros sanitarios para contener la pandemia del COVID19.
José Luis es propietario de un taller de camperización de vehículos en Sevilla. Comenzó a fabricar algunas máscaras para un par de amigos sanitarios que trataban con escasos medios de protección a enfermos de COVID19. Hoy ya está produciendo, altruistamente, más de 300 máscaras diarias. En los talleres de Uro-Camper trabajan de 8.00 a 15.00 en sus pedidos de empresa. De 15.00 a 20.00 vienen los amigos Manolo, Enrique, Vicente y Antonio. Juntos fabrican las viseras protectoras que luego adjudican, según la emergencia, a las peticiones desesperadas de hospitales, residencias, policías... Han aprendido que tienen que entregarlas directamente a los médicos y enfermeros para que tengan uso en los hospitales. Al principio las mandaban directamente a la gerencia de algunos hospitales y las máscaras acababan acumulándose en algún cuarto sin ser usadas a causa de burocracias rígidas. A pesar de la calidad de materiales, la urgencia del momento ha imposibilitado tramitar a tiempo la Certificación Europea de las máscaras. Mientras muchos sanitarios se enfrentaban al coronavirus sin medios de protección, las máscaras de José Luis se olvidaban en algún cuarto de hospital. España es el país del mundo con mayor número de personal sanitario infectado por coronavirus, con cerca de 6.000 contagios a día de hoy.
11 / 85

José Luis es propietario de un taller de camperización de vehículos en Sevilla. Comenzó a fabricar algunas máscaras para un par de amigos sanitarios que trataban con escasos medios de protección a enfermos de COVID19. Hoy ya está produciendo, altruistamente, más de 300 máscaras diarias. En los talleres de Uro-Camper trabajan de 8.00 a 15.00 en sus pedidos de empresa. De 15.00 a 20.00 vienen los amigos Manolo, Enrique, Vicente y Antonio. Juntos fabrican las viseras protectoras que luego adjudican, según la emergencia, a las peticiones desesperadas de hospitales, residencias, policías... Han aprendido que tienen que entregarlas directamente a los médicos y enfermeros para que tengan uso en los hospitales. Al principio las mandaban directamente a la gerencia de algunos hospitales y las máscaras acababan acumulándose en algún cuarto sin ser usadas a causa de burocracias rígidas. A pesar de la calidad de materiales, la urgencia del momento ha imposibilitado tramitar a tiempo la Certificación Europea de las máscaras. Mientras muchos sanitarios se enfrentaban al coronavirus sin medios de protección, las máscaras de José Luis se olvidaban en algún cuarto de hospital. España es el país del mundo con mayor número de personal sanitario infectado por coronavirus, con cerca de 6.000 contagios a día de hoy.
Hoy se cumple el décimo día de confinamiento en las casas por la crisis del coronavirus. José, de 84 años, intenta pasar el tiempo lo más entretenido posible sin salir de casa. Los días se hacen largos sin poder disfrutar de sus dos pasatiempos favoritos: el fútbol y las partidas de dominó. Tampoco puede ir al centro de mayores al que acudía cada día en las afueras de Sevilla. Sus hijos para hacer más llevaderas las tardes y ejercitar la mente, le preparan pasatiempos y dibujos. Hoy hizo la primera sopa de letras de toda su vida.
10 / 85

Hoy se cumple el décimo día de confinamiento en las casas por la crisis del coronavirus. José, de 84 años, intenta pasar el tiempo lo más entretenido posible sin salir de casa. Los días se hacen largos sin poder disfrutar de sus dos pasatiempos favoritos: el fútbol y las partidas de dominó. Tampoco puede ir al centro de mayores al que acudía cada día en las afueras de Sevilla. Sus hijos para hacer más llevaderas las tardes y ejercitar la mente, le preparan pasatiempos y dibujos. Hoy hizo la primera sopa de letras de toda su vida.
Un destacamento de la UME (Unidad Militar de Emergencias) se prepara para desplegarse en la Residencia Geriátrica "María de la Paz" en la localidad de Nerva (Huelva) para realizar tareas de desinfección en el centro. El día 24 de Marzo han tenido el primer positivo por Coronavirus COVID19 entre los residentes. Este positivo es el primero en una residencia en la provincia de Huelva, en una población de apenas 8.000 habitantes. Los protocolos de seguridad estaban activados en el centro desde hace dos semanas, con visitas restringidas y toma diaria de temperatura a los internos. Los responsables del geriátrico no encuentran explicación a esta primera infección. El teléfono de recepción no para de sonar por las llamadas de familiares pidiendo información sobre sus familiares residentes en el centro.
9 / 85

Un destacamento de la UME (Unidad Militar de Emergencias) se prepara para desplegarse en la Residencia Geriátrica "María de la Paz" en la localidad de Nerva (Huelva) para realizar tareas de desinfección en el centro. El día 24 de Marzo han tenido el primer positivo por Coronavirus COVID19 entre los residentes. Este positivo es el primero en una residencia en la provincia de Huelva, en una población de apenas 8.000 habitantes. Los protocolos de seguridad estaban activados en el centro desde hace dos semanas, con visitas restringidas y toma diaria de temperatura a los internos. Los responsables del geriátrico no encuentran explicación a esta primera infección. El teléfono de recepción no para de sonar por las llamadas de familiares pidiendo información sobre sus familiares residentes en el centro.
Dos amigas chatean a través de mensajes de WhatsApp. Una de ellas, lleva sóla en su casa de Madrid con síntomas serios de coronavirus desde hace 8 días: tos, fiebre alta, dolor de cabeza y dificultades respiratorias. Desde hace días intenta ponerse en contacto con el teléfono de atención al paciente habilitado para esta crisis, pero no consigue obtener respuesta pese a los múltiples intentos. Tampoco ha conseguido que le realicen el test para confirmar su positivo por COVID19. Agradecida a los sanitarios y consciente del desbordamiento de los servicios sanitarios, decide aguantar sola en casa. Madrid es una de las mayores zonas de riesgo de contagio por coronavirus en España.
8 / 85

Dos amigas chatean a través de mensajes de WhatsApp. Una de ellas, lleva sóla en su casa de Madrid con síntomas serios de coronavirus desde hace 8 días: tos, fiebre alta, dolor de cabeza y dificultades respiratorias. Desde hace días intenta ponerse en contacto con el teléfono de atención al paciente habilitado para esta crisis, pero no consigue obtener respuesta pese a los múltiples intentos. Tampoco ha conseguido que le realicen el test para confirmar su positivo por COVID19. Agradecida a los sanitarios y consciente del desbordamiento de los servicios sanitarios, decide aguantar sola en casa. Madrid es una de las mayores zonas de riesgo de contagio por coronavirus en España.
Las personas de tercera edad son las mas vulnerables a sufrir las consecuencias más graves del coronavirus COVID19 si llegan a contagiarse. A día de hoy, el 95% de las muertes por coronavirus en España, eran personas mayores de 60 años. Las familias que tienen a su cuidado personas mayores, extreman las medidas de precaución en la convivencia diaria para prevenir cualquier posibilidad de contagio. El contacto físico se ha reducido al máximo y siempre a través del uso de guantes de nitrilo por parte de sus cuidadores y familiares. José, de 84 años de edad, toma su desayuno en su casa de Sevilla. Los guantes protectores son ya parte del nuevo paisaje cotidiano de cada día.
7 / 85

Las personas de tercera edad son las mas vulnerables a sufrir las consecuencias más graves del coronavirus COVID19 si llegan a contagiarse. A día de hoy, el 95% de las muertes por coronavirus en España, eran personas mayores de 60 años. Las familias que tienen a su cuidado personas mayores, extreman las medidas de precaución en la convivencia diaria para prevenir cualquier posibilidad de contagio. El contacto físico se ha reducido al máximo y siempre a través del uso de guantes de nitrilo por parte de sus cuidadores y familiares. José, de 84 años de edad, toma su desayuno en su casa de Sevilla. Los guantes protectores son ya parte del nuevo paisaje cotidiano de cada día.
José de 84 años, espera junto a la lumbre y en penumbra, la llegada del resto de la familia para almorzar. Se queja del frío por los contínuos e inexplicables cortes de luz que están sufriendo muchas poblaciones rurales de la provincia de Sevilla desde que se decretó el estado de alerta a causa del COVID19. Sólo el día 20 de marzo, se contabilizaron más de 15 cortes de luz durante el día y un total de más de 5 horas sin tener ningún suministro eléctrico para luz o calefaccion en el complejo turístico rural que gestiona su hijo y que permanece cerrado desde hace una semana.
6 / 85

José de 84 años, espera junto a la lumbre y en penumbra, la llegada del resto de la familia para almorzar. Se queja del frío por los contínuos e inexplicables cortes de luz que están sufriendo muchas poblaciones rurales de la provincia de Sevilla desde que se decretó el estado de alerta a causa del COVID19. Sólo el día 20 de marzo, se contabilizaron más de 15 cortes de luz durante el día y un total de más de 5 horas sin tener ningún suministro eléctrico para luz o calefaccion en el complejo turístico rural que gestiona su hijo y que permanece cerrado desde hace una semana.
Una de las mayores preocupaciones y objetivos en la crisis del COVID19 es proteger a nuestros mayores. José, de 84 años, hace ya más de 15 días que dejó de ir al centro de mayores al que acudía cada día. Su familia lo decidió para protegerlo de un posible contagio. Hoy José está preocupado por la situación. Consciente de todo lo que está sucediendo, escucha atentamente y sin poder evitar emocionarse, las indicaciones que le da su hijo para prevenir la pandemia y todas las duras consecuencias de como está afectando esta crisis a su pequeña empresa de turismo en la Sierra de Sevilla.
5 / 85

Una de las mayores preocupaciones y objetivos en la crisis del COVID19 es proteger a nuestros mayores. José, de 84 años, hace ya más de 15 días que dejó de ir al centro de mayores al que acudía cada día. Su familia lo decidió para protegerlo de un posible contagio. Hoy José está preocupado por la situación. Consciente de todo lo que está sucediendo, escucha atentamente y sin poder evitar emocionarse, las indicaciones que le da su hijo para prevenir la pandemia y todas las duras consecuencias de como está afectando esta crisis a su pequeña empresa de turismo en la Sierra de Sevilla.
Jose A. Aguilera, gerente de un complejo de turismo rural en la Sierra de Sevilla, espera en la puerta de entrada de su restaurante la llegada de sus empleados para la firma del ERTE (Expediente de Regulación de Empleo Temporal) que ha tenido que aplicar a todos sus trabajadores por el cierre temporal de la empresa a causa de la crisis del Coronavirus.
4 / 85

Jose A. Aguilera, gerente de un complejo de turismo rural en la Sierra de Sevilla, espera en la puerta de entrada de su restaurante la llegada de sus empleados para la firma del ERTE (Expediente de Regulación de Empleo Temporal) que ha tenido que aplicar a todos sus trabajadores por el cierre temporal de la empresa a causa de la crisis del Coronavirus.
La Autovía A-92, luce prácticamente vacía y con los carteles luminosos recordando constantemente el estado de alarma y la obligación de permanecer en casa. Desde que se decretó el estado de alarma en España el pasado 15 de marzo, los desplazamientos están muy limitados y sólo se permiten en casos justificados: por motivos de trabajo, emergencias o necesidad mayor.
3 / 85

La Autovía A-92, luce prácticamente vacía y con los carteles luminosos recordando constantemente el estado de alarma y la obligación de permanecer en casa. Desde que se decretó el estado de alarma en España el pasado 15 de marzo, los desplazamientos están muy limitados y sólo se permiten en casos justificados: por motivos de trabajo, emergencias o necesidad mayor.
Alimentos y productos perecederos se amontonan en las cámaras frigoríficas de los bares y restaurantes que se han visto obligados a cerrar sus establecimientos por las medidas del gobierno de España para controlar la expansión del coronavirus Covid19. Jose A. Aguilera, gerente de este complejo de Turismo Rural en la Sierra de Sevilla, lamenta que a las pérdidas económicas millonarias del sector de la hostelería y el ocio por este cierre, se sumarán también la pérdida de montones de productos y alimentos que caducarán en sus estanterias.
2 / 85

Alimentos y productos perecederos se amontonan en las cámaras frigoríficas de los bares y restaurantes que se han visto obligados a cerrar sus establecimientos por las medidas del gobierno de España para controlar la expansión del coronavirus Covid19. Jose A. Aguilera, gerente de este complejo de Turismo Rural en la Sierra de Sevilla, lamenta que a las pérdidas económicas millonarias del sector de la hostelería y el ocio por este cierre, se sumarán también la pérdida de montones de productos y alimentos que caducarán en sus estanterias.
El pasado día 15 de Marzo, el gobierno Español decretó el cierre de todos los comercios que no fueran de primera necesidad. Este cierre, que se prevé pueda durar meses, afecta a complejos de hostelería y ocio. José Antonio Aguilera, es gerente de un complejo de turismo rural en la Sierra de Sevilla. Su restaurante, un fin de semana normal atiende más de 500 comidas y da trabajo a más de 15 personas es una de las zonas con más índice de paro de la provincia. El Sábado, antes de que entrara en vigor el Decreto del Gobierno, cerró su establecimiento para poner a salvo a sus trabajadores. Sin ayudas estatales, su negocio es inviable que reabra sus puertas. Los ingresos han caído a 0 € en un sólo día debido a la crisis del Covid 19.
1 / 85

El pasado día 15 de Marzo, el gobierno Español decretó el cierre de todos los comercios que no fueran de primera necesidad. Este cierre, que se prevé pueda durar meses, afecta a complejos de hostelería y ocio. José Antonio Aguilera, es gerente de un complejo de turismo rural en la Sierra de Sevilla. Su restaurante, un fin de semana normal atiende más de 500 comidas y da trabajo a más de 15 personas es una de las zonas con más índice de paro de la provincia. El Sábado, antes de que entrara en vigor el Decreto del Gobierno, cerró su establecimiento para poner a salvo a sus trabajadores. Sin ayudas estatales, su negocio es inviable que reabra sus puertas. Los ingresos han caído a 0 € en un sólo día debido a la crisis del Covid 19.


El proyecto Covid Photo Diaries cuenta también con el apoyo de:

DKV