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Covid
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Diaries

Covid Photo Diaries es un proyecto creado por ocho destacados fotoperiodistas españoles que documenta, en diferentes partes del país y a diario, los efectos de la pandemia del Covid-19.

También puedes seguirles en Instagram.

Anna Surinyach

Fotos de Anna Surinyach y textos de Agus Morales


Biografía

Anna Surinyach (Barcelona, 1985). Es fotógrafa documental y editora gráfica de la revista especializada en información internacional 5W. Su trabajo se ha centrado en documentar los movimientos de población en diferentes partes del mundo. Ha fotografiado la situación de las personas desplazadas en países como Sudán del Sur, República Centroafricana, Nigeria, Níger, Chad, Yemen y Siria. También ha documentado las rutas migratorias desde Centroamérica a Estados Unidos y desde África y Oriente Medio hacia Europa.

Ha coordinado proyectos audiovisuales para Médicos Sin Fronteras (ONG con la que trabajó durante 6 años), Intermón Oxfam y Expertise France. Durante los últimos años se ha enfocado en documentar la situación de las mujeres que huyen de sus hogares por razones relacionadas con la violencia, la pobreza o la falta de oportunidades. Sus fotografías se han expuesto en Estados Unidos, Uruguay, Argentina, Italia, Francia y España. Sus trabajos se han publicado en medios de comunicación tanto nacionales como internacionales. Ha co-dirigido los documentales Misbah y #Boza.

Web

Lourdes Cereceda no ha abrazado a su hijo desde el inicio de la pandemia. Duerme y come separada de toda la familia por miedo a contagiarles. Es enfermera del servicio de hospitalización a domicilio de Can Ruti, ahora que ha bajado la carga de trabajo, ha pedido vacaciones para, tras 14 días sin trabajar, poder compartir abrazos, besos y comidas con su familia.
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Lourdes Cereceda no ha abrazado a su hijo desde el inicio de la pandemia. Duerme y come separada de toda la familia por miedo a contagiarles. Es enfermera del servicio de hospitalización a domicilio de Can Ruti, ahora que ha bajado la carga de trabajo, ha pedido vacaciones para, tras 14 días sin trabajar, poder compartir abrazos, besos y comidas con su familia.
Barcelona entra hoy en fase 1. A las 8.45 el Zurich, uno de los bares más emblemáticos de la ciudad, ha abierto su terraza tras 74 días cerrada.
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Barcelona entra hoy en fase 1. A las 8.45 el Zurich, uno de los bares más emblemáticos de la ciudad, ha abierto su terraza tras 74 días cerrada.
Belén, internista del Hospital Germanas Trias y Pujlol, ha podido recuperar el trabajo con sus pacientes habituales. Tras 9 semanas tratando a pacientes con COVID-19, Belén ya trabaja en una Unidad de Curas Intensivos libre de coronavirus. "Los pacientes infectados por coronavirus han bajado en el hospital pero ahora nos viene mucha carga de trabajo, ya que hay muchas operaciones que quedaron pendientes y se van a hacer ahora".
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Belén, internista del Hospital Germanas Trias y Pujlol, ha podido recuperar el trabajo con sus pacientes habituales. Tras 9 semanas tratando a pacientes con COVID-19, Belén ya trabaja en una Unidad de Curas Intensivos libre de coronavirus. "Los pacientes infectados por coronavirus han bajado en el hospital pero ahora nos viene mucha carga de trabajo, ya que hay muchas operaciones que quedaron pendientes y se van a hacer ahora".
Desescalando Barcelona.
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Desescalando Barcelona.
Cari y Mari Fernández ayudan a incorporarse a un paciente del Institut Guttman, es paciente de la clínica, especializada en neurorehabilitación y se infectó de covid-19. Desde el mes de marzo el Institut Guttman ha dado apoyo en el tratamiento de pacientes de coronavirus. "Los primeros pacientes nos llegaron con mucha soledad. Ya no era un tema respiratorio, de oxígeno. Venían muy tristes y solos. Es la falta de piel. No puedes entrar en contacto directo con ellos, y a nosotros, que somos muy pegajosos aquí, nos costó mucho durante los primeros días". Cari Fernández, enfermera.
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Cari y Mari Fernández ayudan a incorporarse a un paciente del Institut Guttman, es paciente de la clínica, especializada en neurorehabilitación y se infectó de covid-19. Desde el mes de marzo el Institut Guttman ha dado apoyo en el tratamiento de pacientes de coronavirus. "Los primeros pacientes nos llegaron con mucha soledad. Ya no era un tema respiratorio, de oxígeno. Venían muy tristes y solos. Es la falta de piel. No puedes entrar en contacto directo con ellos, y a nosotros, que somos muy pegajosos aquí, nos costó mucho durante los primeros días". Cari Fernández, enfermera.
Sergi, técnico de ambulancias, conduce una ambulancia del Grup la Pau. Ahora la carga de trabajo por pacientes de covid-19 ha bajado mucho, aunque sigue habiendo casos. Durante las primeras semanas los trabajadores nos contaban que si hubiesen trasladado al hospital todos los servicios que les llegaban, los hospitales hubiesen colapsado en 24 horas, así que no les quedaba otra que elegir a quien trasladaban y a quien no.
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Sergi, técnico de ambulancias, conduce una ambulancia del Grup la Pau. Ahora la carga de trabajo por pacientes de covid-19 ha bajado mucho, aunque sigue habiendo casos. Durante las primeras semanas los trabajadores nos contaban que si hubiesen trasladado al hospital todos los servicios que les llegaban, los hospitales hubiesen colapsado en 24 horas, así que no les quedaba otra que elegir a quien trasladaban y a quien no.
Anna Gilabert es psicóloga y trabaja en el Institut Guttmann, un hospital de Cataluña especializado en neuro-rehabilitación. Desde el inicio de la pandemia el hospital ha dado apoyo en el tratamiento de pacientes con COVID-19. La conocí en el hospital, pero la mayoría del tiempo, desde la declaración del estado de alarma, lo pasa en casa. "Ahora, además de los pacientes regulares, también atiendo a pacientes que ingresaron con COVID-19 y a familiares de personas que murieron. También doy apoyo psicológico a compañeros que están en primera línea y que lo han necesitado… Algunos de ellos se han infectado o han perdido a alguna persona querida".
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Anna Gilabert es psicóloga y trabaja en el Institut Guttmann, un hospital de Cataluña especializado en neuro-rehabilitación. Desde el inicio de la pandemia el hospital ha dado apoyo en el tratamiento de pacientes con COVID-19. La conocí en el hospital, pero la mayoría del tiempo, desde la declaración del estado de alarma, lo pasa en casa. "Ahora, además de los pacientes regulares, también atiendo a pacientes que ingresaron con COVID-19 y a familiares de personas que murieron. También doy apoyo psicológico a compañeros que están en primera línea y que lo han necesitado… Algunos de ellos se han infectado o han perdido a alguna persona querida".
Trabajadores del tanatorio de Badalona en el cementerio de Cerdanyola. España ha registrado este fin de semana las cifras más bajas por coronavirus desde el inicio de la pandemia. Los trabajadores explican que, por protocolo, desde el inicio de la pandemia, no pueden enseñar los cuerpos a los familiares. Y que eso hace que se tengan que fiar de ellos: que quien está allí es él, es ella. Pero los familiares no tienen la confirmación visual.
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Trabajadores del tanatorio de Badalona en el cementerio de Cerdanyola. España ha registrado este fin de semana las cifras más bajas por coronavirus desde el inicio de la pandemia. Los trabajadores explican que, por protocolo, desde el inicio de la pandemia, no pueden enseñar los cuerpos a los familiares. Y que eso hace que se tengan que fiar de ellos: que quien está allí es él, es ella. Pero los familiares no tienen la confirmación visual.
Pedro traslada a un paciente que ha estado ingresado en el hospital con sospecha de Covid-19 a su domicilio. Su test ha dado negativo. Pedro ha estado conduciendo una ambulancia desde el inicio de la pandemia. Lleva 19 años trabajando en el Grup La Pau y nunca había vivido una situación así. "No lo tengo miedo al coronavirus, pero sí mucho respecto. Si la gente viese lo que he visto yo estos días no saldría a la calle".
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Pedro traslada a un paciente que ha estado ingresado en el hospital con sospecha de Covid-19 a su domicilio. Su test ha dado negativo. Pedro ha estado conduciendo una ambulancia desde el inicio de la pandemia. Lleva 19 años trabajando en el Grup La Pau y nunca había vivido una situación así. "No lo tengo miedo al coronavirus, pero sí mucho respecto. Si la gente viese lo que he visto yo estos días no saldría a la calle".
No son manos encallecidas. Son manos plastificadas, desinfectadas, consumidas por soluciones hidroalcohólicas. Son manos en busca del tacto prohibido: las manos que se arriesgan, las manos que arrancan el virus de los enfermos. Manos que voltean a pacientes —hasta seis enfermeros y celadores con un paciente— para que respiren mejor. Manos que levantan muertos. Manos que recogen enfermos en su domicilio, que los ponen en camillas. Manos que cuidan cuando cuidar es lo más peligroso. Manos de inmigrantes que fabrican mascarillas. Manos incansables, manos en busca de la ablución.
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No son manos encallecidas. Son manos plastificadas, desinfectadas, consumidas por soluciones hidroalcohólicas. Son manos en busca del tacto prohibido: las manos que se arriesgan, las manos que arrancan el virus de los enfermos. Manos que voltean a pacientes —hasta seis enfermeros y celadores con un paciente— para que respiren mejor. Manos que levantan muertos. Manos que recogen enfermos en su domicilio, que los ponen en camillas. Manos que cuidan cuando cuidar es lo más peligroso. Manos de inmigrantes que fabrican mascarillas. Manos incansables, manos en busca de la ablución.
Uno de los trabajadores del Grup La Pau, una cooperativa de servicios de ambulancia en Cataluña, se desinfecta tras acabar el turno de traslados de pacientes de Covid-19. Estos dos últimos meses los trabajadores han trabajado sin descanso, son otro de los colectivos que ha estado y sigue estando en primera línea.
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Uno de los trabajadores del Grup La Pau, una cooperativa de servicios de ambulancia en Cataluña, se desinfecta tras acabar el turno de traslados de pacientes de Covid-19. Estos dos últimos meses los trabajadores han trabajado sin descanso, son otro de los colectivos que ha estado y sigue estando en primera línea.
Emilia lleva varias semanas hospitalizada por la Covid-19, ingresó en el hospital Germans Trias y Pujol, luego la trasladaron al Institut Guttman, un hospital para pacientes neurológicos que se ha adaptado a la realidad de la pandemia y finalmente, casi ya recuperada del todo, ha sido alojada en el Rafel hoteles de Badalona, un hotel medicalizado donde se acaban de recuperar los pacientes que no pueden aislarse en sus casas. Emilia lo ha pasado muy mal, recuerda con especial dolor el día que una mujer de su misma edad murió a su lado, estaba, igual que Emilia, infectada por la Covid-19. Emilia ahora sonríe, sus hermanas le han preparado una sorpresa para cuando llegue a casa; un video-karaoke donde cada una de ellas canta fragmentos de "Resistiré" canción que se ha convertido en el himno de la pandemia en España.
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Emilia lleva varias semanas hospitalizada por la Covid-19, ingresó en el hospital Germans Trias y Pujol, luego la trasladaron al Institut Guttman, un hospital para pacientes neurológicos que se ha adaptado a la realidad de la pandemia y finalmente, casi ya recuperada del todo, ha sido alojada en el Rafel hoteles de Badalona, un hotel medicalizado donde se acaban de recuperar los pacientes que no pueden aislarse en sus casas. Emilia lo ha pasado muy mal, recuerda con especial dolor el día que una mujer de su misma edad murió a su lado, estaba, igual que Emilia, infectada por la Covid-19. Emilia ahora sonríe, sus hermanas le han preparado una sorpresa para cuando llegue a casa; un video-karaoke donde cada una de ellas canta fragmentos de "Resistiré" canción que se ha convertido en el himno de la pandemia en España.
María tiene 94 años y ha pasado un mes en casa con síntomas claros de coronavirus. Aunque nunca se le ha hecho un test, los médicos creen que ha pasado la enfermedad. Todos estos días estuvo en casa con su cuidadora, quien también sufrió síntomas de la Covid-19, pero a quien tampoco se le hizo el test. En la última visita del personal sanitario de Atención Primaria María estaba 100% recuperada y mostraba cómo puede moverse con la silla de ruedas por toda la casa.
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María tiene 94 años y ha pasado un mes en casa con síntomas claros de coronavirus. Aunque nunca se le ha hecho un test, los médicos creen que ha pasado la enfermedad. Todos estos días estuvo en casa con su cuidadora, quien también sufrió síntomas de la Covid-19, pero a quien tampoco se le hizo el test. En la última visita del personal sanitario de Atención Primaria María estaba 100% recuperada y mostraba cómo puede moverse con la silla de ruedas por toda la casa.
Lourdes, enfermera de atención domiciliaria en Cataluña, acaba de comunicar a Just Prats, paciente de COVID, que el test que le realizaron ayer ha salido negativo. Para asegurar que ya no tiene la enfermedad hoy se le realiza otro test. Si los dos son negativos Just ya podrá salir a la calle. Just estuvo ingresado en situación crítica durante días en el Hospital Germans Trias y Pujol.
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Lourdes, enfermera de atención domiciliaria en Cataluña, acaba de comunicar a Just Prats, paciente de COVID, que el test que le realizaron ayer ha salido negativo. Para asegurar que ya no tiene la enfermedad hoy se le realiza otro test. Si los dos son negativos Just ya podrá salir a la calle. Just estuvo ingresado en situación crítica durante días en el Hospital Germans Trias y Pujol.
Lourdes Cereceda y María Delgado, enfermeras de atención domiciliaria del hospital Germans Trias i Pujol, se preparan para una visita al domicilio de Luis paciente de Covid, en el barrio de La Salut de Badalona. Luis estuvo ingresado en el hospital pero ha acabado el tratamiento en casa junto a Ana, su mujer. A los pacientes que se encuentran bien y tiene suficiente espacio en casa como para aislarse se les deja acabar el tratamiento en casa. El servicio de atención domiciliaria de este hospital pasó de una media de 60 pacientes hospitalizados en casa a tratar a unos 190. Ahora, aunque ha bajado, la cifra sigue siendo casi el doble, 117.
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Lourdes Cereceda y María Delgado, enfermeras de atención domiciliaria del hospital Germans Trias i Pujol, se preparan para una visita al domicilio de Luis paciente de Covid, en el barrio de La Salut de Badalona. Luis estuvo ingresado en el hospital pero ha acabado el tratamiento en casa junto a Ana, su mujer. A los pacientes que se encuentran bien y tiene suficiente espacio en casa como para aislarse se les deja acabar el tratamiento en casa. El servicio de atención domiciliaria de este hospital pasó de una media de 60 pacientes hospitalizados en casa a tratar a unos 190. Ahora, aunque ha bajado, la cifra sigue siendo casi el doble, 117.
Malang nació en Gambia, llegó hace poco más de un año a España cruzando el Mediterráneo desde Libia, ahora vive en Blanes. Con la llegada de la Covid-19 su situación se ha complicado, solía recoger chatarra para venderla o trabajar en el campo, pero ahora todo esto no lo puede hacer. Con lo que ganaba pagaba los estudios a sus hermanos más pequeños que siguen en Gambia, ahora no puede mandar dinero. Se pasa la mayor parte del tiempo en casa, solo sale a comprar, aunque ahora podría salir a correr o a pasear prefiere no hacerlo por miedo a tener problemas con la policía, ya que Malang se encuentra en situación irregular.
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Malang nació en Gambia, llegó hace poco más de un año a España cruzando el Mediterráneo desde Libia, ahora vive en Blanes. Con la llegada de la Covid-19 su situación se ha complicado, solía recoger chatarra para venderla o trabajar en el campo, pero ahora todo esto no lo puede hacer. Con lo que ganaba pagaba los estudios a sus hermanos más pequeños que siguen en Gambia, ahora no puede mandar dinero. Se pasa la mayor parte del tiempo en casa, solo sale a comprar, aunque ahora podría salir a correr o a pasear prefiere no hacerlo por miedo a tener problemas con la policía, ya que Malang se encuentra en situación irregular.
Lamine Sarr es el portavoz del Sindicato de Manteros de Barcelona. Desde el inicio de la pandemia han confeccionado más de 5000 mascarillas y batas que han donado a hospitales catalanes. Además han organizado un banco de alimentos para 300 familias de vendedores ambulantes que se han visto afectadas por la situación. Han empezado junto a 200 entidades más una campaña para pedir la regularización de todas las personas sin papeles en España.
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Lamine Sarr es el portavoz del Sindicato de Manteros de Barcelona. Desde el inicio de la pandemia han confeccionado más de 5000 mascarillas y batas que han donado a hospitales catalanes. Además han organizado un banco de alimentos para 300 familias de vendedores ambulantes que se han visto afectadas por la situación. Han empezado junto a 200 entidades más una campaña para pedir la regularización de todas las personas sin papeles en España.
Gente patinando, en bicicleta, andando, corriendo, algunos utilizando medidas de protección y distanciamiento, otros no, algunos solos, otros en grupo, a veces demasiado grandes, así ha vuelto la gente de Barcelona a ocupar las calles de la ciudad. De 6 a 10 de la mañana es el turno de quienes quieren practicar deporte o salir a caminar, luego es el turno de mayores de 70 años y niños acompañados por un adulto, cuando cae el Sol el frente marítimo de Barcelona vuelve a llenarse de "runners", algunos con signos claros de haberse incorporado recientemente a este deporte, bicicletas, patines y caminantes. La fase 0 se vive en Barcelona con alegría, pero también con el temor de que se produzca un posible rebrote.
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Gente patinando, en bicicleta, andando, corriendo, algunos utilizando medidas de protección y distanciamiento, otros no, algunos solos, otros en grupo, a veces demasiado grandes, así ha vuelto la gente de Barcelona a ocupar las calles de la ciudad. De 6 a 10 de la mañana es el turno de quienes quieren practicar deporte o salir a caminar, luego es el turno de mayores de 70 años y niños acompañados por un adulto, cuando cae el Sol el frente marítimo de Barcelona vuelve a llenarse de "runners", algunos con signos claros de haberse incorporado recientemente a este deporte, bicicletas, patines y caminantes. La fase 0 se vive en Barcelona con alegría, pero también con el temor de que se produzca un posible rebrote.
"He estado muy mal. Con el coronavirus todo es complicado. No puedo salir a la calle, he perdido mucha movilidad con todo esto… Llevo desde diciembre sin ver la calle". María Ramos Jorge Ortega no tiene coronavirus. Es una de las pacientes crónicas que atiende a domicilio el centro de atención primaria de Serraparera, en Cerdanyola del Vallès. Estuvo ingresada varias semanas en el hospital por su dolencia: tardó mucho en llamar cuando se sentía mal. Ahora ya está en casa y es atendida por la doctora Marta Miralpeix y la enfermera María Ángeles Hierro, que han tenido mucho trabajo y presión durante estos dos últimos meses. Ellas están en la base del sistema sanitario.
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"He estado muy mal. Con el coronavirus todo es complicado. No puedo salir a la calle, he perdido mucha movilidad con todo esto… Llevo desde diciembre sin ver la calle". María Ramos Jorge Ortega no tiene coronavirus. Es una de las pacientes crónicas que atiende a domicilio el centro de atención primaria de Serraparera, en Cerdanyola del Vallès. Estuvo ingresada varias semanas en el hospital por su dolencia: tardó mucho en llamar cuando se sentía mal. Ahora ya está en casa y es atendida por la doctora Marta Miralpeix y la enfermera María Ángeles Hierro, que han tenido mucho trabajo y presión durante estos dos últimos meses. Ellas están en la base del sistema sanitario.
Los médicos del Hospital del Mar animan desde una de las ventanas del hospital a los corredores que a las 6 de la mañana se han calzado las zapatillas para salir a correr tras casi 50 días sin poder salir a practicar ningún tipo de deporte. En España la desescalada se hará por fases, en esta fase 0 la gente puede practicar deporte o salir a caminar de 6 a 10 de la mañana y de 8 a 11 de la noche. Los niños y mayores de 70 años lo pueden hacer de 11 de la mañana a 7 de la tarde.
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Los médicos del Hospital del Mar animan desde una de las ventanas del hospital a los corredores que a las 6 de la mañana se han calzado las zapatillas para salir a correr tras casi 50 días sin poder salir a practicar ningún tipo de deporte. En España la desescalada se hará por fases, en esta fase 0 la gente puede practicar deporte o salir a caminar de 6 a 10 de la mañana y de 8 a 11 de la noche. Los niños y mayores de 70 años lo pueden hacer de 11 de la mañana a 7 de la tarde.
Àlex Corbera, médico oncológico y Lucía Suaya, internista, ambos trabajadores del Hospital del Mar se toman un descanso en el Paseo Marítimo de Barcelona el primer día que se permite hacer deporte en España en franjas horarias determinadas.
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Àlex Corbera, médico oncológico y Lucía Suaya, internista, ambos trabajadores del Hospital del Mar se toman un descanso en el Paseo Marítimo de Barcelona el primer día que se permite hacer deporte en España en franjas horarias determinadas.
El Dr. Esteban González Albiol acaba de salir de la Unidad de Cuidados Intensivos en la que ha estado ingresado alrededor de un mes. Tiene 72 años y sigue trabajando de vez en cuando como cirujano en la Clínica Sagrada Familia, la misma clínica en la que ingresó cuando se infectó. Todavía estará hospitalizado en planta hasta que se recupere del coronavirus. Han sido sus propios compañeros los que le han atendido durante todos estos días.
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El Dr. Esteban González Albiol acaba de salir de la Unidad de Cuidados Intensivos en la que ha estado ingresado alrededor de un mes. Tiene 72 años y sigue trabajando de vez en cuando como cirujano en la Clínica Sagrada Familia, la misma clínica en la que ingresó cuando se infectó. Todavía estará hospitalizado en planta hasta que se recupere del coronavirus. Han sido sus propios compañeros los que le han atendido durante todos estos días.
Ángeles, enfermera de Atención Primaria en Cerdanyola del Vallés, comprueba el estado de salud de Crisanta, una paciente crónica que sufre Alzheimer y a la que puede volver a visitar tras algunas semanas en las que le ha sido imposible. Crisanta tiene 94 años y vive con su hija María, quien está postrada en una cama y es también paciente crónica de Ángeles y Suyapa, una mujer hondureña que cuida de las dos las 24 horas al día.
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Ángeles, enfermera de Atención Primaria en Cerdanyola del Vallés, comprueba el estado de salud de Crisanta, una paciente crónica que sufre Alzheimer y a la que puede volver a visitar tras algunas semanas en las que le ha sido imposible. Crisanta tiene 94 años y vive con su hija María, quien está postrada en una cama y es también paciente crónica de Ángeles y Suyapa, una mujer hondureña que cuida de las dos las 24 horas al día.
El doctor Cuatrecasas y el equipo de enfermería de la Clínica Sagrada Familia atienden a una paciente infectada por COVID-19. El Dr. Guillem Cuatrecasas es especialista en endocrinología, pero desde el inicio de la pandemia en Catalunya ha trabajado sin parar para atender a pacientes infectados por el nuevo coronavirus. Él también se infectó, pero una vez recuperado ha vuelto a retomar la actividad médica. Su equipo ha sido clave para gestionar la emergencia en esta clínica barcelonesa.
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El doctor Cuatrecasas y el equipo de enfermería de la Clínica Sagrada Familia atienden a una paciente infectada por COVID-19. El Dr. Guillem Cuatrecasas es especialista en endocrinología, pero desde el inicio de la pandemia en Catalunya ha trabajado sin parar para atender a pacientes infectados por el nuevo coronavirus. Él también se infectó, pero una vez recuperado ha vuelto a retomar la actividad médica. Su equipo ha sido clave para gestionar la emergencia en esta clínica barcelonesa.
Este es el tanatorio de Badalona. Jaume Prats forma parte de un equipo —de la empresa funeraria PBS— que hace diez días estaba desbordado por la cantidad de muertos que llegaban. Durante la pandemia ha habido días en que se han multiplicado por 6 el número de muertos que recibían a diario. Los trabajadores cuentan que lo más duro para las familias es el estricto protocolo, que no les permite ver el cuerpo de su ser querido.
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Este es el tanatorio de Badalona. Jaume Prats forma parte de un equipo —de la empresa funeraria PBS— que hace diez días estaba desbordado por la cantidad de muertos que llegaban. Durante la pandemia ha habido días en que se han multiplicado por 6 el número de muertos que recibían a diario. Los trabajadores cuentan que lo más duro para las familias es el estricto protocolo, que no les permite ver el cuerpo de su ser querido.
Esta planta de la clínica Sagrada Familia de Barcelona se ha llenado de pacientes con COVID-19. Cristian Zapata, celador, está haciendo ahora de auxiliar de enfermería. Su buen humor anima a muchos de los enfermos. En la fotografía, está a punto de quitarse el traje de protección entre las cortinas de plástico instaladas en la planta para ello. Se va a tomar un merecido descanso.
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Esta planta de la clínica Sagrada Familia de Barcelona se ha llenado de pacientes con COVID-19. Cristian Zapata, celador, está haciendo ahora de auxiliar de enfermería. Su buen humor anima a muchos de los enfermos. En la fotografía, está a punto de quitarse el traje de protección entre las cortinas de plástico instaladas en la planta para ello. Se va a tomar un merecido descanso.
Las enfermeras y asistentes de enfermería hacen turnos de 12 horas en las Unidades de Cuidados Intensivos. Muchos días pasan más de la mitad del tiempo vestidos con el traje de protección atendiendo a los pacientes.
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Las enfermeras y asistentes de enfermería hacen turnos de 12 horas en las Unidades de Cuidados Intensivos. Muchos días pasan más de la mitad del tiempo vestidos con el traje de protección atendiendo a los pacientes.
Nama es de Malí, llego a Barcelona hace 5 años, entró a España saltando la valla de Melilla. Desde hacía un año trabajaba como cocinero en un restaurante en Sant Just Desvern, cuando se decretó el estado de alarma en España le despidieron. Ahora pasa los días estudiando a distancia un módulo de cocina y esperando a que esto acabe para ver si puede volver al restaurante en el qué trabajaba. De momento nadie le ha dicho si podrá volver o no.
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Nama es de Malí, llego a Barcelona hace 5 años, entró a España saltando la valla de Melilla. Desde hacía un año trabajaba como cocinero en un restaurante en Sant Just Desvern, cuando se decretó el estado de alarma en España le despidieron. Ahora pasa los días estudiando a distancia un módulo de cocina y esperando a que esto acabe para ver si puede volver al restaurante en el qué trabajaba. De momento nadie le ha dicho si podrá volver o no.
M. de 6 años se disfraza de dragón en su casa para celebrar la Diada de Sant Jordi que se celebra en Catalunya cada 23 de abril. Tras 6 semanas confinados, los niños españoles menores de 14 años podrán salir a pasear una hora al día acompañados de un adulto. En España se las medidas de confinamiento de los menores han sido de las más restrictivas en el mundo.
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M. de 6 años se disfraza de dragón en su casa para celebrar la Diada de Sant Jordi que se celebra en Catalunya cada 23 de abril. Tras 6 semanas confinados, los niños españoles menores de 14 años podrán salir a pasear una hora al día acompañados de un adulto. En España se las medidas de confinamiento de los menores han sido de las más restrictivas en el mundo.
Las camas para pacientes en estado crítico en el Hospital Germans Trias y Pujol se triplicaron a las tres semanas del incio de la pandemia. Se tiró de imaginación y se pensó en todos los espacios. Una de las UCIs más amplias es la que se ha montado en la biblioteca —la antigua biblioteca— que se vació para dar cabida a 14 camas para pacientes críticos.
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Las camas para pacientes en estado crítico en el Hospital Germans Trias y Pujol se triplicaron a las tres semanas del incio de la pandemia. Se tiró de imaginación y se pensó en todos los espacios. Una de las UCIs más amplias es la que se ha montado en la biblioteca —la antigua biblioteca— que se vació para dar cabida a 14 camas para pacientes críticos.
Olivia ha ganado la batalla a la Covid-19. Tras pasar cerca de 20 días hospitalizada, los trabajadores sanitarios aplauden a Olivia tras haberle dado el alta. Su marido murió a causa de la enfermedad el pasado 24 de marzo. Su hijo Andrés, emocionado viendo a su madre salir, decía: "Nuestra familia ha sufrido mucho estos días, es muy importante que sigamos respetando las medidas de confinamiento".
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Olivia ha ganado la batalla a la Covid-19. Tras pasar cerca de 20 días hospitalizada, los trabajadores sanitarios aplauden a Olivia tras haberle dado el alta. Su marido murió a causa de la enfermedad el pasado 24 de marzo. Su hijo Andrés, emocionado viendo a su madre salir, decía: "Nuestra familia ha sufrido mucho estos días, es muy importante que sigamos respetando las medidas de confinamiento".
Abdoul es de Senegal, pero desde hace años trabaja en Barcelona. Forma parte del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes. Desde el inicio de la pandemia este sindicato, que también creó la marca Top Manta, confecciona mascarillas, batas y gorros quirúrgicos para distribuir entre los hospitales y las residencias de Cataluña. En un comunicado emitido por el mismo sindicato recordaban que los manteros están pagando una factura muy alta por la crisis del coronavirus. "Los que trabajan en la manta se han quedado sin trabajo, y muchos tenemos problemas para pagar el alquiler y la alimentación básica" denunciaban.
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Abdoul es de Senegal, pero desde hace años trabaja en Barcelona. Forma parte del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes. Desde el inicio de la pandemia este sindicato, que también creó la marca Top Manta, confecciona mascarillas, batas y gorros quirúrgicos para distribuir entre los hospitales y las residencias de Cataluña. En un comunicado emitido por el mismo sindicato recordaban que los manteros están pagando una factura muy alta por la crisis del coronavirus. "Los que trabajan en la manta se han quedado sin trabajo, y muchos tenemos problemas para pagar el alquiler y la alimentación básica" denunciaban.
Tamara y Vane, enfermera y auxiliar de enfermería, se abrazan en uno de los box de la Unidad de Curas Intensivas del Hospital Germans Trias y Pujol de Barcelona. Los trabajadores sanitarios están haciendo frente a retos médicos y humanos inimaginables.
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Tamara y Vane, enfermera y auxiliar de enfermería, se abrazan en uno de los box de la Unidad de Curas Intensivas del Hospital Germans Trias y Pujol de Barcelona. Los trabajadores sanitarios están haciendo frente a retos médicos y humanos inimaginables.
El jueves 16 de abril los riders de Glovo se manifestaban en Madrid porque en algunas ciudades de España se les ha reducido la tarifa de 2,5 a 1,2 euros por recogida en plena pandemia de Coronavirus. Se les considera servicio esencial pero las condiciones en las que se ven obligados a trabajar son cada vez más duras. Ayer en la Avenida Paral·lel de Barcelona, prácticamente vacía, trabajaban sin parar bajo la lluvia.
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El jueves 16 de abril los riders de Glovo se manifestaban en Madrid porque en algunas ciudades de España se les ha reducido la tarifa de 2,5 a 1,2 euros por recogida en plena pandemia de Coronavirus. Se les considera servicio esencial pero las condiciones en las que se ven obligados a trabajar son cada vez más duras. Ayer en la Avenida Paral·lel de Barcelona, prácticamente vacía, trabajaban sin parar bajo la lluvia.
Los mayores son uno de los colectivos más vulnerables en la pandemia. En las residencias para ancianos han muerto muchas personas sin que se les haya hecho el test. Muchos de estos centros se quejan de la falta de material de protección adecuado.
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Los mayores son uno de los colectivos más vulnerables en la pandemia. En las residencias para ancianos han muerto muchas personas sin que se les haya hecho el test. Muchos de estos centros se quejan de la falta de material de protección adecuado.
"Fue la urgencia del momento". Silvia empezó a hacer mascarillas a petición de una compañera. En la fundación para personas con diversidad funcional para la que trabajaba detectaron que había personas con síntomas que se correspondían con los de la COVID-19. Al ver que era difícil encontrar mascarillas, y como Silvia sabe coser, le pidieron si podía hacer algunas. Poco a poco en el barrio de Poble Sec de Barcelona se creó un grupo de Telegram y se juntaron decenas de personas voluntarias que hoy siguen cosiendo mascarillas. Las han distribuido entre vecinos y también en algunas residencias.
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"Fue la urgencia del momento". Silvia empezó a hacer mascarillas a petición de una compañera. En la fundación para personas con diversidad funcional para la que trabajaba detectaron que había personas con síntomas que se correspondían con los de la COVID-19. Al ver que era difícil encontrar mascarillas, y como Silvia sabe coser, le pidieron si podía hacer algunas. Poco a poco en el barrio de Poble Sec de Barcelona se creó un grupo de Telegram y se juntaron decenas de personas voluntarias que hoy siguen cosiendo mascarillas. Las han distribuido entre vecinos y también en algunas residencias.
Pilar tiene 84 años. Empezó a pintar cuando tenía 42 y desde entonces nunca lo ha dejado. Hoy, antes de hacerle el test #covid19, orgullosa enseñó a los voluntarios de @proactivaoepnarms su libro donde pinta mandalas mientras está confinada en su habitación. El mandala decía LOVE, que para ella significa “corazón en idioma extranjero”.
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Pilar tiene 84 años. Empezó a pintar cuando tenía 42 y desde entonces nunca lo ha dejado. Hoy, antes de hacerle el test #covid19, orgullosa enseñó a los voluntarios de @proactivaoepnarms su libro donde pinta mandalas mientras está confinada en su habitación. El mandala decía LOVE, que para ella significa “corazón en idioma extranjero”.
Ignasi Plaza es el CEO de @protofy.xyz, una pequeña empresa catalana que ha diseñado un prototipo de respirador de emergencia, el OxyGEN. "Es un proyecto open source (de código abierto), pensado para que quien quiera lo pueda hacer en un taller". En España, las fábricas de Seat han fabricado centenares. Los creadores del proyecto están en contacto con otros países en Asia y América Latina. Es un aparato sencillo: aprieta un resucitador manual. Obviamente no sustituye a las máquinas respiradoras, pero puede ser útil en un contexto de emergencia.
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Ignasi Plaza es el CEO de @protofy.xyz, una pequeña empresa catalana que ha diseñado un prototipo de respirador de emergencia, el OxyGEN. "Es un proyecto open source (de código abierto), pensado para que quien quiera lo pueda hacer en un taller". En España, las fábricas de Seat han fabricado centenares. Los creadores del proyecto están en contacto con otros países en Asia y América Latina. Es un aparato sencillo: aprieta un resucitador manual. Obviamente no sustituye a las máquinas respiradoras, pero puede ser útil en un contexto de emergencia.
Mar y Estrella, estudiantes de Enfermería, ayudan a una anciana a ponerse los guantes para ser trasladada a una residencia sin casos positivos de coronavirus. Hace tres días que Mar y Estrella están trabajando en esta residencia para mayores en Barcelona. Muchos estudiantes o recién graduados del sector sanitario se están incorporando a hospitales, centros, residencias... Esta es una de sus primeras experiencias profesionales. Su ayuda es necesaria en un momento en que se precisa más personal que nunca.
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Mar y Estrella, estudiantes de Enfermería, ayudan a una anciana a ponerse los guantes para ser trasladada a una residencia sin casos positivos de coronavirus. Hace tres días que Mar y Estrella están trabajando en esta residencia para mayores en Barcelona. Muchos estudiantes o recién graduados del sector sanitario se están incorporando a hospitales, centros, residencias... Esta es una de sus primeras experiencias profesionales. Su ayuda es necesaria en un momento en que se precisa más personal que nunca.
Un técnico sanitario y un voluntario de @proactivaopenarms acomodan a una señora en una camilla. Ella y otros mayores que no presentan síntomas son trasladados a otra residencia para mayores en Barcelona. Los mayores son uno de los colectivos más vulnerables en la pandemia. En las residencias para ancianos han muerto muchas personas sin que se les haya hecho el test. Algunos de estos centros se quejan de la falta de material de protección adecuado.
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Un técnico sanitario y un voluntario de @proactivaopenarms acomodan a una señora en una camilla. Ella y otros mayores que no presentan síntomas son trasladados a otra residencia para mayores en Barcelona. Los mayores son uno de los colectivos más vulnerables en la pandemia. En las residencias para ancianos han muerto muchas personas sin que se les haya hecho el test. Algunos de estos centros se quejan de la falta de material de protección adecuado.
"Este es para mí el mejor momento del confinamiento", dice Arkaitz. Se refiere a repartir comida, a intentar ayudar. Arkaitz vive en el barrio de Poble Sec en Barcelona y forma parte del Comité Revolucionario de Alimentos, una red ciudadana organizada en el barrio para dar alimentos a las familias más necesitadas. En solo dos semanas de trabajo, el grupo ya ha repartido alimentos a más de 80 familias. Él forma parte de ese esfuerzo para llegar a las personas que sufren la desigualdad. "
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"Este es para mí el mejor momento del confinamiento", dice Arkaitz. Se refiere a repartir comida, a intentar ayudar. Arkaitz vive en el barrio de Poble Sec en Barcelona y forma parte del Comité Revolucionario de Alimentos, una red ciudadana organizada en el barrio para dar alimentos a las familias más necesitadas. En solo dos semanas de trabajo, el grupo ya ha repartido alimentos a más de 80 familias. Él forma parte de ese esfuerzo para llegar a las personas que sufren la desigualdad. "
El equipo de ingenieros de Seat hace recuento de los respiradores de emergencia Oxygen producidos en la fábrica. Se han distribuido unos 500 en diferentes hospitales españoles. Pero de momento, Seat ha detenido la producción de estos respiradores por la falta de demanda debida a la descongestión del sistema sanitario. La tecnología de los respiradores Oxygen es abierta y libre, cualquier país que lo necesite los podrá fabricar. Los ingenieros de Protfy.xyz, la empresa que creó los respiradores Oxygen, están convencidos que ayudarán a salvar vidas en muchos países. Ya han tenido demandas de: India, Perú, Senegal y Brasil, entre otros. (c)
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El equipo de ingenieros de Seat hace recuento de los respiradores de emergencia Oxygen producidos en la fábrica. Se han distribuido unos 500 en diferentes hospitales españoles. Pero de momento, Seat ha detenido la producción de estos respiradores por la falta de demanda debida a la descongestión del sistema sanitario. La tecnología de los respiradores Oxygen es abierta y libre, cualquier país que lo necesite los podrá fabricar. Los ingenieros de Protfy.xyz, la empresa que creó los respiradores Oxygen, están convencidos que ayudarán a salvar vidas en muchos países. Ya han tenido demandas de: India, Perú, Senegal y Brasil, entre otros. (c)
Mohamed vive en Poble Sec con su mujer y sus hijos. Las economías familiares se han derrumbado a causa de la pandemia de la COVID-19. Desde hace dos semanas, Mohamed acude al Comité Revolucionario del Poble Sec, una red ciudadana organizada en el barrio para dar alimentos a las familias más necesitadas. En solo dos semanas de trabajo, ya han repartido alimentos a más de 80 familias.
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Mohamed vive en Poble Sec con su mujer y sus hijos. Las economías familiares se han derrumbado a causa de la pandemia de la COVID-19. Desde hace dos semanas, Mohamed acude al Comité Revolucionario del Poble Sec, una red ciudadana organizada en el barrio para dar alimentos a las familias más necesitadas. En solo dos semanas de trabajo, ya han repartido alimentos a más de 80 familias.
Mundeta tiene 96 años y vive en una residencia en Sabadell. Está sana, no ha contraído el virus. Presume de su salud. Tiene sonrisas y palabras para repartir por doquier. Cuando el equipo de Proactiva entra su habitación y le pregunta si quiere participar en un ensayo clínico para identificar una combinación de fármacos que limite la transmisibilidad de la COVID-19, enseguida dice que sí, como tantas otras personas en esta residencia. Su compañera, Pilar, también se suma.
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Mundeta tiene 96 años y vive en una residencia en Sabadell. Está sana, no ha contraído el virus. Presume de su salud. Tiene sonrisas y palabras para repartir por doquier. Cuando el equipo de Proactiva entra su habitación y le pregunta si quiere participar en un ensayo clínico para identificar una combinación de fármacos que limite la transmisibilidad de la COVID-19, enseguida dice que sí, como tantas otras personas en esta residencia. Su compañera, Pilar, también se suma.
Dos voluntarios de Proactiva, Fede Gómez y Gerard Garcia, en la residencia para mayores Sabadell Gent Gran. Esta oenegé ha pasado de salvar vidas en el mar a intentar ayudar en la crisis a causa del COVID-19. Entre otras iniciativas, acuden a residencias como parte de un ensayo clínico dirigido por Oriol Mitjà (hospital Germans Trias i Pujol) para identificar una combinación de fármacos que limite la transmisibilidad del virus.
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Dos voluntarios de Proactiva, Fede Gómez y Gerard Garcia, en la residencia para mayores Sabadell Gent Gran. Esta oenegé ha pasado de salvar vidas en el mar a intentar ayudar en la crisis a causa del COVID-19. Entre otras iniciativas, acuden a residencias como parte de un ensayo clínico dirigido por Oriol Mitjà (hospital Germans Trias i Pujol) para identificar una combinación de fármacos que limite la transmisibilidad del virus.
Desde el inicio de la crisis, las camas para pacientes críticos se han triplicado en el hospital Germans Trias i Pujol, en el campus de Can Ruti, uno de los más importantes de Cataluña. La UCI original se intenta replicar en los lugares más insólitos: se lleva al personal sanitario y a la propia estructura física del hospital al límite. ¿Hasta dónde se puede llegar?
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Desde el inicio de la crisis, las camas para pacientes críticos se han triplicado en el hospital Germans Trias i Pujol, en el campus de Can Ruti, uno de los más importantes de Cataluña. La UCI original se intenta replicar en los lugares más insólitos: se lleva al personal sanitario y a la propia estructura física del hospital al límite. ¿Hasta dónde se puede llegar?
La ampliación de camas para pacientes en estado crítico en el hospital Germans Trias i Pujol sucede en tiempo real. Se tira de imaginación y se piensa en todos los espacios. A media mañana, paso por la biblioteca —la antigua biblioteca— del centro, que ha sido vaciada. Hay catorce camas en el pasillo esperando a ser instaladas: también estanterías, revisteros, journals de medicina. Dos de las salas adyacentes, que se usaban para hacer formación —sillas, proyectores—, ahora sirven de almacenaje y farmacia. Solo unas horas más tarde, cuando vuelvo a pasar por allí, las camas y las pantallas ya están habilitadas en la zona diáfana de la biblioteca.
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La ampliación de camas para pacientes en estado crítico en el hospital Germans Trias i Pujol sucede en tiempo real. Se tira de imaginación y se piensa en todos los espacios. A media mañana, paso por la biblioteca —la antigua biblioteca— del centro, que ha sido vaciada. Hay catorce camas en el pasillo esperando a ser instaladas: también estanterías, revisteros, journals de medicina. Dos de las salas adyacentes, que se usaban para hacer formación —sillas, proyectores—, ahora sirven de almacenaje y farmacia. Solo unas horas más tarde, cuando vuelvo a pasar por allí, las camas y las pantallas ya están habilitadas en la zona diáfana de la biblioteca.
La emergencia sanitaria ha hecho que este hotel en Badalona se tenga que reconvertir en un hospital. En una operación así, el personal de limpieza, tan a menudo olvidado, es esencial. Tras la puerta giratoria del hotel-hospital, en el lobby, hay una recepción, sillas de ruedas y una mesa de bar. Sobre ella, un tirador de cerveza que aún hay que retirar recuerda cómo era la vida hace solo unas semanas.
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La emergencia sanitaria ha hecho que este hotel en Badalona se tenga que reconvertir en un hospital. En una operación así, el personal de limpieza, tan a menudo olvidado, es esencial. Tras la puerta giratoria del hotel-hospital, en el lobby, hay una recepción, sillas de ruedas y una mesa de bar. Sobre ella, un tirador de cerveza que aún hay que retirar recuerda cómo era la vida hace solo unas semanas.
Hay frustración, esperanza, trabajo. Hay dolor por pacientes que fallecen. Por enfermos que empeoran y cuyos familiares solo se pueden despedir por videollamada. Por tener a compañeros y compañeras con el virus. Hay alegría por los que salen adelante. Hay miradas de complicidad y de ánimo entre los sanitarios. Hay abrazos furtivos con los buzos antes de entrar en la zona de riesgo. Pero sobre todo hay trabajo, trabajo, trabajo.
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Hay frustración, esperanza, trabajo. Hay dolor por pacientes que fallecen. Por enfermos que empeoran y cuyos familiares solo se pueden despedir por videollamada. Por tener a compañeros y compañeras con el virus. Hay alegría por los que salen adelante. Hay miradas de complicidad y de ánimo entre los sanitarios. Hay abrazos furtivos con los buzos antes de entrar en la zona de riesgo. Pero sobre todo hay trabajo, trabajo, trabajo.
Esto ya no es un hotel: es un hospital. Está a cinco minutos en coche del centro Germans Trias i Pujol (Badalona). Decenas de personas que han contraído la COVID-19 están ingresadas en esta extensión del hospital en forma de hotel. La pandemia está llevando a los profesionales de la salud y a las propias estructuras físicas al límite. Lo resume así Yolanda Romero, que coordina el hotel- hospital: "Esto es como inventar, como... Como si me dijeran: ‘Yolanda, vamos a la luna. ¿Qué necesitas?’. Pero yo no he estado nunca en la luna".
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Esto ya no es un hotel: es un hospital. Está a cinco minutos en coche del centro Germans Trias i Pujol (Badalona). Decenas de personas que han contraído la COVID-19 están ingresadas en esta extensión del hospital en forma de hotel. La pandemia está llevando a los profesionales de la salud y a las propias estructuras físicas al límite. Lo resume así Yolanda Romero, que coordina el hotel- hospital: "Esto es como inventar, como... Como si me dijeran: ‘Yolanda, vamos a la luna. ¿Qué necesitas?’. Pero yo no he estado nunca en la luna".
Los trajes de protección son difíciles de poner: por eso es mejor que tu compañero te ayude. No puede haber ningún error. Óscar, auxiliar de enfermería, y Miguel, celador, se preparan para entrar en una UCI con pacientes en estado grave a causa de la COVID-19. Trabajan en el hospital Germans Trias i Pujol, en Badalona, a las afueras de Barcelona. Pese a que los buzos son asfixiantes, los profesionales de la salud pasan horas embutidos en ellos.
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Los trajes de protección son difíciles de poner: por eso es mejor que tu compañero te ayude. No puede haber ningún error. Óscar, auxiliar de enfermería, y Miguel, celador, se preparan para entrar en una UCI con pacientes en estado grave a causa de la COVID-19. Trabajan en el hospital Germans Trias i Pujol, en Badalona, a las afueras de Barcelona. Pese a que los buzos son asfixiantes, los profesionales de la salud pasan horas embutidos en ellos.
Son las 23.30. Personal sanitario del hospital Germans Trias i Pujol (en Badalona), cena y toma fuerzas para la larga noche que les espera. El trabajo en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) pasa factura física y emocional: las horas en trajes de protección desgastan el cuerpo y a la vez impiden el contacto estrecho con los enfermos. La solidaridad en el grupo es esencial para atender a los pacientes que llegan al centro. La solidaridad en el grupo es esencial para salvar vidas.
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Son las 23.30. Personal sanitario del hospital Germans Trias i Pujol (en Badalona), cena y toma fuerzas para la larga noche que les espera. El trabajo en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) pasa factura física y emocional: las horas en trajes de protección desgastan el cuerpo y a la vez impiden el contacto estrecho con los enfermos. La solidaridad en el grupo es esencial para atender a los pacientes que llegan al centro. La solidaridad en el grupo es esencial para salvar vidas.
Trabajadores del hospital Germans Trias i Pujol, en el campus Can Ruti de Badalona, trabajan en una de las UCI del centro. Muchos pacientes desarrollan una neumonía bilateral que obliga a ponerlos en posición prona (boca abajo) para que puedan respirar mejor, una técnica que requiere de muchos profesionales para realizarse. Los pacientes que entran en la UCI están una media de 15 días en esta situación.
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Trabajadores del hospital Germans Trias i Pujol, en el campus Can Ruti de Badalona, trabajan en una de las UCI del centro. Muchos pacientes desarrollan una neumonía bilateral que obliga a ponerlos en posición prona (boca abajo) para que puedan respirar mejor, una técnica que requiere de muchos profesionales para realizarse. Los pacientes que entran en la UCI están una media de 15 días en esta situación.
«Me parece que lo que estamos viviendo no tiene que ver tanto con la vulnerabilidad de los sistemas y los Estados —aunque también—, con el miedo o con la conciencia de fragilidad —aunque también—, sino con la confusión casi onírica que causa la vida cuando, enterrada por lo superfluo, emerge y se pone en el centro»
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«Me parece que lo que estamos viviendo no tiene que ver tanto con la vulnerabilidad de los sistemas y los Estados —aunque también—, con el miedo o con la conciencia de fragilidad —aunque también—, sino con la confusión casi onírica que causa la vida cuando, enterrada por lo superfluo, emerge y se pone en el centro»
No hay tiempo que perder para el personal sanitario. Esta foto está tomada algo después de las ocho de la noche, cuando todo el mundo aplaude la labor de los profesionales que luchan contra el virus. La luz que baña esta ambulancia es la de la sirena de un vehículo policial: los agentes se han unido al aplauso, pero en cuanto acaba el personal sanitario se va enseguida. Saben que tienen que seguir trabajando.
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No hay tiempo que perder para el personal sanitario. Esta foto está tomada algo después de las ocho de la noche, cuando todo el mundo aplaude la labor de los profesionales que luchan contra el virus. La luz que baña esta ambulancia es la de la sirena de un vehículo policial: los agentes se han unido al aplauso, pero en cuanto acaba el personal sanitario se va enseguida. Saben que tienen que seguir trabajando.
Todo el barrio sale a las ocho de la tarde al balcón para aplaudir. Pero en esta calle de Poble Sec hay otra rutina que no falla: hacia las seis y media, Eli Kapowski pincha música y la gente sale también al balcón, esta vez a bailar como puede. Los vecinos que están en la calle miran hacia arriba. Son sesiones para hacer la cuarentena más llevadera a todo el mundo: no solo pincha para el vecindario, sino que también lo hace en directo a través de internet. Durante media hora, en confinamiento, la gente recuerda la extraña sensación de estar de fiesta.
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Todo el barrio sale a las ocho de la tarde al balcón para aplaudir. Pero en esta calle de Poble Sec hay otra rutina que no falla: hacia las seis y media, Eli Kapowski pincha música y la gente sale también al balcón, esta vez a bailar como puede. Los vecinos que están en la calle miran hacia arriba. Son sesiones para hacer la cuarentena más llevadera a todo el mundo: no solo pincha para el vecindario, sino que también lo hace en directo a través de internet. Durante media hora, en confinamiento, la gente recuerda la extraña sensación de estar de fiesta.
La policía dice: no salgan de casa, quédense en casa. La gente está en casa pero sale a los balcones para ver cómo la policía le dice que no salgan de casa. La gente sale a los balcones para que la policía le diga lo que ya sabe, para enfadarse con ella, o simplemente para ver qué está pasando. Otros vecinos caminan por la calle con sus bolsas de la compra. El hombre con capucha no parece tener excusa. Tres furgones policiales para un hombre en la calle.
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La policía dice: no salgan de casa, quédense en casa. La gente está en casa pero sale a los balcones para ver cómo la policía le dice que no salgan de casa. La gente sale a los balcones para que la policía le diga lo que ya sabe, para enfadarse con ella, o simplemente para ver qué está pasando. Otros vecinos caminan por la calle con sus bolsas de la compra. El hombre con capucha no parece tener excusa. Tres furgones policiales para un hombre en la calle.
El yoga, práctica bien antigua, sigue incluso en confinamiento, aunque sea a través de las redes sociales. Sandra vive en el barrio barcelonés de Poble Sec y hace poco había empezado a dar clases de hatha y vinyasa yoga en el local Loto Yoga Studio. En poco tiempo se ha tenido que reconvertir. Durante estos días de confinamiento, justo a mediodía, da clases en busca de la paz de cuerpo y mente desde la terraza de su casa, gracias a una conexión en directo con sus seguidores. "Lo hago gratis, ahora mismo no tiene sentido para mí cobrar. La gente necesita hacer algo físico y espiritual", dice Sandra.
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El yoga, práctica bien antigua, sigue incluso en confinamiento, aunque sea a través de las redes sociales. Sandra vive en el barrio barcelonés de Poble Sec y hace poco había empezado a dar clases de hatha y vinyasa yoga en el local Loto Yoga Studio. En poco tiempo se ha tenido que reconvertir. Durante estos días de confinamiento, justo a mediodía, da clases en busca de la paz de cuerpo y mente desde la terraza de su casa, gracias a una conexión en directo con sus seguidores. "Lo hago gratis, ahora mismo no tiene sentido para mí cobrar. La gente necesita hacer algo físico y espiritual", dice Sandra.
"La empatía ya no alcanza. La empatía es un anacronismo, se ensaya —con mucho esfuerzo y buenas intenciones, cerrando los ojos así bien fuerte— desde la diferencia. Los virus nos dan una pista: tan modernos y tan antiguos, tan de ciencia ficción, penetran de forma indiscriminada en nuestros organismos, sin atender a género, origen o clase social. Estos días son el reconocimiento idiota, elemental: no son otros cuerpos, es el mío".⁠
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"La empatía ya no alcanza. La empatía es un anacronismo, se ensaya —con mucho esfuerzo y buenas intenciones, cerrando los ojos así bien fuerte— desde la diferencia. Los virus nos dan una pista: tan modernos y tan antiguos, tan de ciencia ficción, penetran de forma indiscriminada en nuestros organismos, sin atender a género, origen o clase social. Estos días son el reconocimiento idiota, elemental: no son otros cuerpos, es el mío".⁠
Pedro hace mascarillas, tan necesarias estos días, junto a otras personas sin hogar que ahora duermen en la okupada Casa Cádiz de Barcelona. Tiene 81 años y nació en el barrio de la Barceloneta. Vivió en Centroamérica durante varios años y ahora no recibe ninguna pensión. Mientras fotografiaba cómo el grupo confeccionaba mascarillas, me llamó y me pidió que le sacara una foto mientras cantaba "Toda una vida", una canción que dedicó a su compañera Chantal y que todo el mundo en la Casa Cádiz se sabe de memoria, porque la canta cada día.
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Pedro hace mascarillas, tan necesarias estos días, junto a otras personas sin hogar que ahora duermen en la okupada Casa Cádiz de Barcelona. Tiene 81 años y nació en el barrio de la Barceloneta. Vivió en Centroamérica durante varios años y ahora no recibe ninguna pensión. Mientras fotografiaba cómo el grupo confeccionaba mascarillas, me llamó y me pidió que le sacara una foto mientras cantaba "Toda una vida", una canción que dedicó a su compañera Chantal y que todo el mundo en la Casa Cádiz se sabe de memoria, porque la canta cada día.
No se pueden quedar en casa, porque son personas sin hogar. Son de España, de Afganistán, de Irán, de Ucrania, del Sáhara Occidental. Se llaman Pedro, Chantal, Mikel, Liliana, Dani, Habib, Saman y Casilda. Ahora duermen en el edificio de la Casa Cádiz de Barcelona. Y ante la falta de mascarillas en la lucha contra el coronavirus, han decidido confeccionarlas ellos mismos
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No se pueden quedar en casa, porque son personas sin hogar. Son de España, de Afganistán, de Irán, de Ucrania, del Sáhara Occidental. Se llaman Pedro, Chantal, Mikel, Liliana, Dani, Habib, Saman y Casilda. Ahora duermen en el edificio de la Casa Cádiz de Barcelona. Y ante la falta de mascarillas en la lucha contra el coronavirus, han decidido confeccionarlas ellos mismos
Una vecina del barrio de Poble Sec aprovecha el séptimo día de confinamiento para cuidar a las plantas. El gobierno español decretó el estado de alarma el 14 de marzo. ⁠⠀
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Una vecina del barrio de Poble Sec aprovecha el séptimo día de confinamiento para cuidar a las plantas. El gobierno español decretó el estado de alarma el 14 de marzo. ⁠⠀
Y. es de Perú y cuida a Rosa, mi vecina, una mujer muy mayor que está enferma en casa. Desde hace dos días graba los aplausos que dan cada día miles de españoles para agradecer el trabajo de los trabajadores que están en la primera línea de la lucha contra el COVID-19 y espera nerviosa la llamada de su marido desde Perú. El 15 de marzo el gobierno peruano declaró el estado de emergencia nacional por un período de 15 días. Está muy preocupada porque afirma que el sistema sanitario en Perú es muy débil y teme que se vivan situaciones parecidas a las de Italia o España.
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Y. es de Perú y cuida a Rosa, mi vecina, una mujer muy mayor que está enferma en casa. Desde hace dos días graba los aplausos que dan cada día miles de españoles para agradecer el trabajo de los trabajadores que están en la primera línea de la lucha contra el COVID-19 y espera nerviosa la llamada de su marido desde Perú. El 15 de marzo el gobierno peruano declaró el estado de emergencia nacional por un período de 15 días. Está muy preocupada porque afirma que el sistema sanitario en Perú es muy débil y teme que se vivan situaciones parecidas a las de Italia o España.
En el piso de enfrente vive un señor mayor. Tiene alrededor de 80 años, muchos días se asoma al balcón para ver la calle, durante el confinamiento impuesto por el gobierno español solo aparece para tender la ropa y dar de comer a las palomas.
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En el piso de enfrente vive un señor mayor. Tiene alrededor de 80 años, muchos días se asoma al balcón para ver la calle, durante el confinamiento impuesto por el gobierno español solo aparece para tender la ropa y dar de comer a las palomas.
A las 18.30 y durante todos los días que dure el estado de alarma en España, Eli Kapowski va a pinchar durante 30 minutos para que la gente baile en los balcones . También lo va a retransmitir en directo por Instagram para que todo el mundo pueda bailar en sus casas. "Estamos más separados que nunca, pero la música nos une".
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A las 18.30 y durante todos los días que dure el estado de alarma en España, Eli Kapowski va a pinchar durante 30 minutos para que la gente baile en los balcones . También lo va a retransmitir en directo por Instagram para que todo el mundo pueda bailar en sus casas. "Estamos más separados que nunca, pero la música nos une".
Eli Kapowski pone música al confinamiento en el barrio de Poble Sec en Barcelona. Decenas de vecinos bailan en sus balcones "Freedom" de Aretha Franklin. Tras el anuncio del presidente español Pedro Sánchez las cenas y encuentros con colegas de la profesión o amigos han quedado prohibidas en España.
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Eli Kapowski pone música al confinamiento en el barrio de Poble Sec en Barcelona. Decenas de vecinos bailan en sus balcones "Freedom" de Aretha Franklin. Tras el anuncio del presidente español Pedro Sánchez las cenas y encuentros con colegas de la profesión o amigos han quedado prohibidas en España.
Teletrabajo en casa. Tras el anuncio del presidente español Pedro Sánchez solo podrán ir a trabajar, profesionales del sector de la alimentación, médicos y servicios básicos.
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Teletrabajo en casa. Tras el anuncio del presidente español Pedro Sánchez solo podrán ir a trabajar, profesionales del sector de la alimentación, médicos y servicios básicos.


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